"Sustituirá empleos": Eric Schmidt, ex-CEO de Google, quiso defender la IA y acabó protagonizando uno de los momentos más incómodos del año

La situación se ha puesto un poco tensa entre el Eric Schmidt y los estudiantes. Puede que pedirles fe ciega en la tecnología a unos jóvenes que temen por su futuro laboral no sea la mejor idea.
El día de la graduación de unos estudiantes que han pasado cuatro años estudiando ha sido un tanto amargo. Que suba al escenario una de las grandes figuras de Silicon Valley para decirte que las máquinas vienen a por tu futuro, pero que no te preocupes; no ha sentado del todo bien.
Esto es exactamente lo que le ha pasado a Eric Schmidt, ex-CEO de Google. Con la intención de empatizar con aquellos que tenía en frente, reconociendo que existe un miedo real a que el futuro no sea tan maravilloso como debería ser, la conexión con los estudiantes duró poco.
Poco tiempo después se mudó al catastrófico discurso que tanto gusta en Silicon Valley, afirmando que "la IA lo va a cambiar todo" y que los jóvenes tienen que amoldarse a ella sin remedio alguno.
Según las grabaciones de 404 Media, también comentó lo siguiente: “Ahora puedes formar un equipo de agentes de IA que te ayuden con las tareas que jamás podrías realizar por tu cuenta. Cuando alguien te ofrece un asiento en el cohete, no preguntas cuál. Simplemente subes".
La respuesta de los estudiantes no tardó en llegar en forma de una gran pitada y abucheos que dejaron atónito al exjefe de Google. Para todas estas nuevas generaciones, lo cierto es que ese mensaje de valentía ya de poco sirve cuando están viendo que cada vez es más complejo acceder a un puesto como junior.
"En los próximos años, los jóvenes no van a tener oportunidades laborales"
Lo cierto es que precisamente los jóvenes, según expertos, parece que son los que peor situación tienen tras el boom de la IA.
Por ejemplo, Jon Hernández, uno de los divulgadores sobre inteligencia artificial más seguidos en España, explica que esta nueva tecnología hará muchos trabajos que hoy hacen personas, especialmente los empleos de nivel básico o júnior, esos primeros puestos a los que acceden los jóvenes cuando empiezan a buscar su lugar en el mercado laboral.
"Esto no va a ser una crisis económica, esto va a ser una crisis social y, según cómo lo hagamos, una crisis de desigualdad, porque en la transición mucha gente se va a quedar por el camino", comenta. "Los jóvenes son los que acceden a los trabajos más junior. Esos trabajos júnior son los primeros que va a hacer la inteligencia artificial. Nos vamos a encontrar con una situación en que, en los próximos años, los jóvenes no van a tener oportunidades laborales", añade.
En pocas palabras, la palabra junior, que antes significaba oportunidad, ahora suena a riesgo o a gasto innecesario y, por lo tanto, comienzan a quedarse atrás. Quienes acaban de terminar su formación se enfrentan a un muro invisible. Envían decenas de solicitudes y apenas consiguen una entrevista.
Si hablamos del caso concreto de los programadores más jóvenes, ahora se les pide dominar varios lenguajes de programación desde el primer día, entender cómo hacer uso de la IA y, contando con un humano, garantizar que el código que se genera sea correcto. En otras palabras, subir un escalón más cuando ni siquiera han tenido tiempo de aprender del todo el trabajo humano.
Teniendo en cuenta que los algoritmos permiten trabajar más rápido, han levantado el listón. Las compañías buscan programadores jóvenes que sean casi expertos, y que además sepan comunicar, adaptarse y pensar con creatividad. Desde luego, un rato demasiado complejo para alguien tan pequeño.
Según Indeed, los recién graduados enfrentan el panorama laboral más complicado desde 2018, con un descenso del 33% en las vacantes respecto al año pasado. Y aunque parte de la culpa la tiene la economía, la IA está acelerando todo.
Esto es algo que precisamente los jóvenes que salen de las universidades llevan sintiendo unos años. No son pocos los que incluso han dejado la carrera a la mitad, precisamente por ese miedo constante a que la IA, una vez acaben, ya sea lo suficientemente buena como para sustituirles.


