TrashBench, experto en montar ordenadores, advierte del error que llevas cometiendo años: "Colocar la tarjeta gráfica en este otro sitio reduciría su temperatura 17 grados"

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Un experimento revela que cambiar la posición de la tarjeta gráfica dentro del PC puede reducir su temperatura hasta 17 grados y mejorar la refrigeración general.
La mayoría de usuarios que montan un PC dedican horas a ajustar ventiladores, ordenar cables o elegir una mejor caja para mejorar las temperaturas. Sin embargo, un nuevo experimento del canal especializado TrashBench apunta a que el verdadero problema podría estar en otro sitio: la posición de la tarjeta gráfica dentro del equipo.
Las pruebas muestran que colocar la GPU junto a los ventiladores de entrada laterales puede reducir su temperatura hasta 17 °C respecto a la configuración convencional utilizada en la mayoría de ordenadores.
Para comprobarlo, TrashBench utilizó una Asus ROG Strix RTX 3080 instalada en una caja de doble cámara equipada con tres ventiladores laterales de entrada, uno trasero de extracción y una refrigeración líquida AIO de 360 mm para el procesador.
El objetivo era sencillo: mantener la misma configuración de ventiladores y modificar únicamente la posición de los componentes. Para ello recurrieron a cables PCIe riser, que permiten instalar la tarjeta gráfica lejos de la ranura habitual de la placa base.
Tras varias pruebas con cargas intensivas combinando 3DMark Time Spy y 7-Zip, los resultados dejaron una conclusión clara: acercar la GPU directamente a los ventiladores laterales de entrada mejoró de forma drástica la refrigeración.
La configuración más llamativa fue la que situó la tarjeta gráfica justo delante de los ventiladores laterales.
En ese escenario, la temperatura del núcleo de la RTX 3080 cayó 16,7 °C. El denominado hotspot, uno de los puntos más calientes del chip gráfico, descendió 19,3 °C, mientras que la memoria VRAM registró una reducción de 14 °C.
Además, los reguladores de voltaje de la placa base también mejoraron sus temperaturas en unos 8 °C. A cambio, el procesador apenas aumentó su temperatura en 1,1 °C, una diferencia prácticamente insignificante para la mayoría de usuarios.
TrashBench experimentó igualmente con el radiador de la refrigeración líquida. Al invertir el sentido de los ventiladores para introducir aire fresco desde el exterior, la CPU logró reducir su temperatura alrededor de 6 °C.
La combinación de esta configuración con la gráfica situada junto a la entrada lateral permitió mejorar el equilibrio térmico general del sistema. Aunque la GPU perdió parte de la ventaja obtenida en la prueba más extrema, seguía funcionando mucho más fría que en la disposición tradicional.
Los responsables del experimento reconocen que los resultados pueden variar según la caja, los ventiladores utilizados y la disposición interna de cada ordenador. Aun así, consideran que la prueba demuestra algo importante y es que la distribución clásica de componentes que la mayoría de usuarios da por sentada podría no ser la forma más eficiente de refrigerar un PC.
No significa que todos los equipos deban reorganizarse de inmediato, pero sí abre la puerta a replantear uno de los aspectos menos cuestionados del montaje de ordenadores modernos.