Tu reloj inteligente te pone nota al dormir, pero esos datos no son tan precisos como crees

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Usamos los relojes y anillos inteligentes para dormir mejor y hemos terminado utilizándolos de una forma que preocupa a los expertos. Y quizá esto no necesite de métricas, gráficas ni puntuaciones.
Hasta ahora, aunque esto no ha cambiado realmente, los relojes inteligentes querían saber cuántos pasos dabas, cuánto corrías o cuántas calorías quemabas. Ahora quieren saber hasta cómo duermes.
Y no solo los relojes, porque también los anillos inteligentes, las aplicaciones y cualquier dispositivo que sirva para monitorizarte, cada mañana te dicen si has descansado bien o si, por el contrario, la noche ha sido un desastre.
La idea ciertamente es muy buena. Dormir es vital; un buen descanso es necesario a la hora de seguir una rutina de ejercicio y tener información sobre tus hábitos puede ayudarte a detectar que estás durmiendo poco o que algo no va bien. El problema empieza cuando ese dato se convierte en una nota que parece que tienes que intentar mejorar cada noche.
Porque quizá lo único que has conseguido es convertir una de las pocas cosas que haces sin esfuerzo en otra competición (aunque sea contigo mismo).

Dormir también tiene una puntuación
Si eres de los que cada mañana se levanta con su reloj para ver qué tal ha ido la noche, seguro que te interesas a fondo por saber cuánto has dormido, si has tenido tanto sueño profundo como REM, si te has despertado varias veces y si tu dispositivo considera que tu descanso merece un 82 sobre 100.
El problema es que si te da una nota de sobresaliente, piensas que hoy nada te puede parar, pero si sale un 55, empiezas a pensar que hoy vas a estar hecho polvo, aunque, en realidad, te encuentres perfectamente. Aquí es donde está el problema.
La doctora Alanna Hare, especialista en medicina del sueño del Royal Brompton Hospital de Londres, ha advertido en una entrevista con la BBC sobre esta obsesión y afirma que no existe en la ciencia del sueño un concepto reconocido como puntuación del sueño. Es una métrica creada por los fabricantes para resumir todos esos datos en un número fácil de entender.
Esto no significa que estos dispositivos no sirvan de nada. Pueden ayudarte a ver tendencias, comprobar cuánto tiempo duermes o detectar cambios en tus hábitos. El problema es pensar que lo que aparece en la pantalla equivale exactamente a lo que ha ocurrido dentro de tu cerebro mientras dormías.
Para que te hagas una idea, los relojes y anillos utilizan sensores y algoritmos para hacer estimaciones. Y cuando hablamos de saber exactamente en qué fase del sueño estamos, desde luego que la cosa se complica bastante.
Un metaanálisis publicado en Journal of Clinical Sleep Medicine en 2025 comparó dispositivos de consumo con la polisomnografía, que es la prueba que se hace para estudiar el sueño, y encontró grandes diferencias en parámetros como el tiempo total dormido, la eficiencia del sueño o el tiempo que permaneces despierto.
Los autores llegaron a la conclusión de que estos dispositivos son útiles para seguir patrones generales, pero no son tan fiables como una prueba clínica. A día de hoy hay más datos que nunca sobre cómo duermes, pero eso no significa que sepas exactamente cómo has dormido.

Quizá el problema de los usuarios de estos dispositivos sea intentar sacar un 100 durmiendo
Lo cierto es que tanto los relojes inteligentes como los anillos pueden acabar provocando justo lo contrario de lo que pretenden solucionar. Si todas las mañanas recibes una puntuación, inevitablemente empiezas a querer mejorarla.
Los expertos usan el término ortosomnia para describir precisamente esa preocupación por conseguir el sueño perfecto a partir de los datos de los dispositivos.
Pero eso no es todo, porque Alanna Hare cuenta que cada vez ve más pacientes que llegan a consulta preocupados por los datos que les da su reloj. Algunos siguen pensando que han dormido mal incluso después de que las pruebas médicas digan que no hay un problema.
Hay incluso pruebas que hablan de que una mala puntuación puede influir en cómo crees que te encuentras. En uno de ellos, los participantes recibieron puntuaciones de sueño que habían sido asignadas de forma aleatoria y que no reflejaban cómo habían dormido en realidad. Quienes recibieron una mala nota dijeron sentirse más cansados y menos alerta al día siguiente.
En resumen, te levantas descansado, estás descansado. Da igual que el reloj crea que tu sueño profundo ha sido un poco peor de lo normal.
De nuevo, no hay nada malo en llevar un reloj que registre tu sueño. Ni en mirar los números que te da. Ni en sentir curiosidad cada mañana por saber cuánto has dormido. El problema viene cuando necesitas que te confirme cada mañana que has descansado bien.

