Un nuevo estudio confirma la burbuja de la IA: "Los centros de datos quedarán totalmente inactivos"

Los especialistas admiten que esta tecnología hará a algunos muy ricos, pero otros tantos sufrirán las consecuencias de las expectativas desorbitadas.
Parece un secreto a voces que la inteligencia artificial puede terminar convirtiéndose en una burbuja. No solo muchos expertos llevan tiempo advirtiéndolo, sino que aquellos que de primeras eran todo entusiasmo con ella, como Bill Gates o Sam Altman, han terminado por matizar su discurso. Ya no da la sensación de que todo vayan a ser alegrías con esta tecnología de moda.
Al menos, no para todos. Muchas son las empresas que están apostando en gran medida por la IA, esperando que gracias a ella se solucionen todos sus problemas, si los tienen, o que se incrementen sus beneficios, si ya cuentan con ellos. En cambio, si se atiende a lo que dice un nuevo estudio, más bien sucederá todo lo contrario: la mayoría de ellas tendrán un problema.
La burbuja de la IA, inevitable
Hace ya meses que algunos compararon la situación que en estos momentos vive la IA con la de las puntocom de finales de los 90. Las grandes inversiones que se están llevando en inteligencia artificial son demasiado generosas, y ni mucho menos todas ellas pueden justificarse. De hecho, incluso no faltan quienes avisan que grandes de la tecnología podrían caer, o al menos resentirse.
En esta línea se posiciona también un nuevo estudio llevado a cabo por la prestigiosa firma JPMorgan. Como señalan diversos medios, la investigación no parte de intuiciones o vaticinios, sino de algo mucho más precisos: datos. Sus especialistas han hecho cuentas y, a juzgar por los resultados, están no salen por ningún sitio. En lo que se refiere a ser positivas, claro.
Para hacerse una idea, JPMorgan estima que para obtener un retorno del 10% sobre las inversiones hechas solo hasta ahora en IA, la industria necesitaría generar unos 650.000 millones al año antes de 2030. Es decir, una cifra inalcanzable. A modo de analogía, han puesto un ejemplo. Si en estos momentos la IA fuese Netflix, cada usuario tendría que pagar 180 dólares al año para que fuese rentable.
El principal problema, dice el banco, están en las infraestructuras de la IA, que son especialmente costosas para las empresas desarrolladoras. Por eso han buscado una analogía: podría repetirse una situación similar a la de la burbuja de las telecomunicaciones (fibra óptica): mucha inversión en infraestructura y capacidades que quizá no encuentren demanda al ritmo necesario.
Adiós a los centros de datos
¿Qué sucedería entonces si sus pronósticos se cumplen? Pues, como ellos mismos afirman, que muchos centros de datos construidos a gran escala para la IA terminarían por quedar inutilizados. Vamos, una ruina. Y si las grandes compañías tecnológicas cayesen (o al menos algunas de ellas), muchos otros irían detrás, como si se tratara de una bola de nieve.
Los expertos admiten que la IA tendrá ganadores, muchas empresas se harán de oro gracias a ella, pero eso no será lo habitual. Muchas otras se darán tremendos batacazos, con todo lo que eso conllevará para la economía a nivel global.
