¿Una máquina del tiempo? Crean una cámara que puede grabar el pasado en tiempo real

Crean una cámara que puede grabar el pasado en tiempo real
Crean una cámara que puede grabar el pasado en tiempo realYouTube/ AlphaPhoenix

Una cámara capaz de grabar a 2.000 millones de fps revela cómo la perspectiva puede hacer que la luz parezca más lenta y permita “ver el pasado” sin destrozar la física.

Alguien ha construido una cámara capaz de capturar vídeo a una velocidad tan extrema que permite observar el propio desplazamiento de la luz.

Se trata de un prototipo que alcanza los 2.000 millones de fotogramas por segundo, suficiente no solo para ver cómo avanza un haz láser azul, sino también para registrar sucesos que ya han ocurrido cuando la luz llega al sensor.

Así lo ha demostrado Brian Haidet, doctor en Ciencias de Materiales, que muestra el funcionamiento de su cámara en su canal de YouTube.

En una de las demostraciones, su láser se proyecta hacia un espejo, rebota y continúa su trayectoria hacia otro, creando una especie de escalera de luz.

Gracias a esta velocidad de captura, puede apreciarse la propagación del haz fotograma a fotograma, algo imposible de observar con cámaras convencionales.

Podría decirse que es una cámara capaz de “ver el pasado”, aunque en realidad todas lo hacen: la luz siempre tarda un tiempo, aunque sea ínfimo, en llegar al objetivo. Lo que ocurre es que las cámaras habituales no tienen capacidad para registrar la propagación de la luz en sí misma.

Para entender la magnitud del experimento, basta con recordar que un solo segundo grabado a 60 fps equivale a más de 33 millones de fotogramas si se captara a 2.000 millones por segundo.

Durante las pruebas surgió algo curioso: cuando el investigador acercó la cámara al punto donde se origina el láser, la luz que se aleja parece avanzar más despacio que la que regresa hacia el objetivo.

Explica que el color azul del haz avanza siempre a la misma velocidad, ya que la velocidad de la luz es un límite físico universal. Es decir, los procesos físicos pueden ralentizar la luz, pero no acelerarla más allá de ese límite.

La aparente diferencia de velocidad se debe únicamente a la perspectiva. Cuando el haz se aleja, cada fotograma tarda más tiempo en recibir la luz procedente del punto anterior, de modo que la secuencia parece estirarse.

Y al contrario: cuando el haz avanza hacia la cámara, el tiempo que tarda la luz en llegar a cada fotograma se comprime y da la impresión de que viaja más rápido.

Así que la luz, en ningún momento, cambia realmente de velocidad: es el punto de vista de la cámara el que modifica la percepción temporal.

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