El uso de la IA desespera a muchos profesores: "Usan ChatGPT hasta para pedir perdón por utilizarlo cuando les pillas"

Computer Hoy/ Pixabay

La inteligencia artificial se cuela en las aulas y desconcierta a los profesores, que aún buscan cómo adaptarse sin perder el control del aprendizaje real.

En universidades y colegios de todo el mundo, la entrada repentina de herramientas como ChatGPT ha supuesto un verdadero quebradero de cabeza para los docentes. Profesores de secundaria y universitarios denuncian que los alumnos recurren constantemente a la inteligencia artificial para hacer tareas  o incluso la usan hasta para pedir perdón por utilizarlo cuando les pillas.

Para muchos, la IA se ha convertido en el nuevo atajo académico. La inteligencia artificial generativa está cambiando el panorama educativo a una velocidad vertiginosa

Profesores como Stephen Cicirelli, de la Universidad de St. Peter, en Nueva Jersey, relatan cómo deben convertirse en auténticos detectores de IA además de enseñar: "Cualquier tarea que lleves a casa y tengas tiempo para experimentar, siempre estará llena de dudas".

Un uso masivo y sin freno de la IA

Los datos respaldan la preocupación, ya que, según varias encuestas recientes, cerca del 90% de los estudiantes universitarios ha utilizado IA generativa para hacer sus deberes, según datos del New York Magazine. Y entre adolescentes de 13 a 17 años, uno de cada cuatro admite usar ChatGPT con frecuencia para trabajos escolares, según una encuesta reciente de Pew

El problema ha crecido tan rápido que muchas instituciones todavía no saben cómo reaccionar. El resultado es un limbo normativo, donde cada clase, incluso dentro de la misma escuela, aplica políticas distintas.

Este descontrol ha encendido las alarmas entre directivos y expertos. Más del 50% de los líderes académicos consultados por asociaciones educativas en EEUU cree que las trampas han aumentado, según Axios. Además, muchos consideran que la IA reducirá la capacidad crítica y la atención del alumnado. 

Para otros, la preocupación más urgente es que las propias escuelas no están preparadas para formar a los estudiantes en el uso ético de estas herramientas.

Uno de los mayores retos que enfrentan los docentes es la falta de fiabilidad de los detectores de texto generado por IA. En muchas ocasiones no detectan contenido artificial o, peor aún, acusan erróneamente a estudiantes que han redactado sus trabajos sin ayuda

Estos errores han provocado apelaciones, quejas formales e incluso demandas. El New York Times ha documentado varios casos en los que alumnos se han visto obligados a probar que sus textos eran originales.

Pero los profesores tampoco están libres de pecado. En algunos casos, han sido ellos quienes utilizaron ChatGPT para elaborar clases o materiales, lo que ha provocado malestar entre los estudiantes. En una universidad de Boston, una alumna exigió la devolución de su matrícula al descubrir que su profesor había delegado en la IA gran parte de sus contenidos.

¿Prohibir o integrar la IA?

Aunque las preocupaciones son evidentes, hay voces que piden cambiar el enfoque. Varios educadores defienden que, en lugar de prohibir la inteligencia artificial, se debería enseñar a usarla correctamente

Algunas universidades están dando pasos en esa dirección, como la American University, que ha lanzado un instituto especializado en IA para formar a sus alumnos desde el primer año.

La profesora Jeanne Beatrix Law, de la Universidad Estatal de Kennesaw, sugiere que ChatGPT puede ser una herramienta útil si se usa como editor o para guiar investigaciones, permitiendo a los estudiantes centrarse en desarrollar ideas propias. Y Tammy Wincup, de la empresa Securly, propone crear protocolos de seguridad y uso responsable, como ya se hizo con las redes sociales o los navegadores.

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