Anne-Laure Le Cunff, neurocientífica: "La procrastinación no es señal de pereza ni de falta de fuerza de voluntad"

Experta neurocientífica Anne-Laure Le Cunff
Experta neurocientífica Anne-Laure Le CunffMontaje / Freepik

La fundadora de Ness Labs sostiene que la procrastinación no es un defecto, sino una señal del cerebro. Propone un método en tres pasos para entender ese bloqueo y avanzar.

Muchas personas posponen tareas y se prometen que empezarán mañana, después la semana siguiente y, cuando vuelven a retrasarla, terminan convencidas de que el problema es la falta de disciplina o de fuerza de voluntad.

Sin embargo, la neurocientífica Anne-Laure Le Cunff cree que esta interpretación es errónea. Según explica, la procrastinación no siempre es un signo de pereza; en muchos casos es una señal de que existe un obstáculo que el cerebro ha detectado y que todavía no se ha identificado correctamente.

Qué es la procrastinación y por qué afecta a tantas personas

Cabe señalar que la procrastinación consiste en aplazar tareas que sabemos que deberíamos realizar, incluso cuando somos conscientes de que retrasarlas puede generar problemas más adelante.

Es un comportamiento extremadamente común y puede aparecer en el trabajo, los estudios, proyectos personales o decisiones importantes. Precisamente porque suele asociarse a una falta de esfuerzo, muchas personas responden con autocrítica.

Se obligan a trabajar más duro o se reprochan constantemente su comportamiento. Para Le Cunff, ese enfoque suele empeorar la situación porque dirige la atención hacia la culpa en lugar de hacia la verdadera causa del bloqueo.

La idea central es que la procrastinación funciona como una señal de alerta. Es decir, cuando una persona quiere avanzar, pero sigue retrasando una tarea, el problema puede estar relacionado con algún conflicto racional, emocional o práctico que permanece sin resolver.

Por ese motivo, la neurocientífica sostiene que la procrastinación no debe interpretarse automáticamente como falta de carácter o escasa fuerza de voluntad.

Muchas veces la persona sí quiere actuar, pero existe una barrera que dificulta dar el siguiente paso, por lo que ignorar esa barrera y limitarse a exigir más esfuerzo suele generar frustración sin resolver el problema de fondo.

El método para descubrir qué está causando el bloqueo

Para identificar el origen de la procrastinación, la experta propone analizar tres posibles obstáculos, donde el primero es una barrera racional. En este caso, la persona no está completamente convencida de la importancia o sentido de la tarea que tiene delante.

La segunda posibilidad es una barrera emocional, en la cual el miedo al fracaso, la ansiedad, la inseguridad o incluso el aburrimiento pueden generar resistencia y provocar que una actividad se retrase continuamente.

Por último, la tercera opción es una barrera práctica. A veces el problema no está en la motivación, sino en la sensación de no disponer de suficientes recursos, conocimientos, tiempo o apoyo para completar el trabajo.

Cómo salir de la procrastinación, según Anne-Laure Le Cunff

La neurocientífica explica que el primer paso no consiste en aumentar la presión sobre uno mismo, sino en identificar qué tipo de barrera está provocando el bloqueo. Una vez localizada la causa, resulta mucho más sencillo actuar sobre ella.

Si el problema es racional, puede ser necesario replantear el objetivo, pero si es emocional, conviene abordar la emoción que está interfiriendo. No obstante, si es práctico, la solución puede pasar por adquirir conocimientos, pedir ayuda o dividir la tarea en pasos más pequeños.

La propuesta de Anne-Laure Le Cunff cambia por completo la forma habitual de entender la procrastinación, ya que en lugar de verla como una prueba de pereza, invita a interpretarla como una fuente de información sobre lo que realmente está dificultando el avance.

Antes de preguntarse por qué falta disciplina, la experta recomienda formular una cuestión diferente: ¿qué está intentando comunicar esa resistencia? Encontrar la respuesta puede ser mucho más útil que seguir culpándose por no empezar.

Más información sobre: