De baterías externas a rizadores de pelo: la moda en Japón de compartir tecnología impensable en España

En el país asiático hay muchos aparatos cotidianos que se emplean de manera compartida. Para entenderlo, es necesario profundizar un poco en sus costumbres.
Lo que tradicionalmente se ha venido llamando "economía compartida" es algo generalizado en todas partes. Bicicletas públicas, coches de alquiler o espacios de coworking son comunes en cualquier lugar del mundo. Sin embargo, en Japón todo es distinto. Este fenómeno se ha disparado en el país asiático de una manera que resultaría impensable en países como España.
Viéndolo desde un punto de vista tecnológico, que es lo que en este caso nos interesa, existen multitud de objetos cotidianos que allí tienen un uso compartido, público o como se quiera llamar. Estos pueden ir desde las más lógicas baterías externas hasta los curiosos -cuanto menos- rizadores de pelo.
Compartir tecnología, la última moda en Japón
Para comprender bien esta tendencia, es necesario entender también cómo es el carácter de los japoneses. Como alguna vez se ha dicho, lo más sencillo sería imaginar el comportamiento de una persona española y darle la vuelta completamente. Por supuesto, no es el único factor que ha llevado a numerosos japoneses a compartir la tecnología, incluso la más íntima.
Está, por ejemplo, el hecho de que los pisos japoneses suelen ser muy pequeños, por lo que sus propietarios o inquilinos están habitualmente obligados a seleccionar bien qué compran. Con todo, ¿puede alguien imaginarse a una mujer española compartiendo un rizador de pelo o una plancha para alisar el cabello de manera pública? Pues eso es lo que ha sucedido en Japón.
La nueva costumbre es tan singular, que incluso algunos medios especializados se han hecho eco de ella. En centros comerciales, universidades o incluso tiendas de diversas naturalezas, algunas empresas japonesas han empezado a instalar estaciones donde cualquiera puede alquilar cualquiera de estos aparatos durante unos minutos, y peinarse allí mismo.
Hay que tener en cuenta que, a diferencia de lo que sucede en España, en Japón también es costumbre arreglarse después de haber salido de casa, antes de llegar a la cita o el destino. Todo lo contrario de lo que sucede aquí (y en la mayor parte del mundo), donde la gente se viste, peina o se maquilla en su domicilio y ya acude así allá donde vaya.
Un caso curioso, pero no el único
Aunque el tema de los rizadores de pelo se ha vuelto relativamente viral, no es algo único. Si alguna vez alguien viaja a Japón, puede observarse que lo mismo sucede con las baterías externas o los paraguas, por citar solo dos ejemplos. Los expertos lo explican de dos formas. Primero, porque los japoneses pasan muchísimas horas fuera de casa cada día.
La segunda, porque hay una mayor confianza, tanto en la tecnología como en el respeto de los demás usuarios. Allí se sabe que nadie va a robar nada, o destrozarlo o a hacer un uso indebido. Sobre decir que, por desgracia, no se puede decir lo mismo de todos los rincones del mundo precisamente.