Botones que pulsas cada día y que en realidad no sirven absolutamente para nada

Botón de ascensor
Botón de ascensorFreepik

Estos botones que usas cada día en realidad no sirven para nada. Cuidado con los interruptores de tu ciudad porque solo crean una ilusión de "control" innecesaria.

Es posible que cuando usas el botón del semáforo peatonal en España te preguntes cómo funciona este sistema. Aunque parece un gesto que tienes que hacer ya como algo automático, en realidad te sorprendería saber que no es tan importante.

Lo mismo pasa con muchos otros interruptores que tal vez utilizas a diario, pero sí tiene que ver mucho con la psicología, ya que el diseño de interfaces está pensado de manera estratégica para las ciudades.

¿Para qué están ahí entonces? En realidad, son de gran utilidad si descubres el verdadero funcionamiento. Se conocen como "botones placebo" y, a continuación, vas a conocer algunos de ellos.

El botón del semáforo muchas veces no controla nada

Botón de semáforos peatonales
Botón de semáforos peatonalesFreepik

Cuando paseas por las calles de Madrid, siempre te topas con los botones en los semáforos peatonales y el mismo sistema se emplea en otras partes del mundo como Nueva York de Estados Unidos o Ámsterdam de Reino Unido.

Lo curioso es que no siempre funcionan como parece. Según información compartida por CNN, solo aproximadamente el 100 de los 1.000 botones instalados en la ciudad tienen una función real en cierto momento.

En lugares como Boston, medios como The Boston Globe también han destacado que, principalmente en las áreas céntricas de las grandes ciudades, no suelen estar activos como se piensa.

Por otra parte, la BBC reportó que, en áreas con gran flujo de peatones, los semáforos funcionan mediante ciclos automáticos durante el día, independientemente de si presionas el botón o no, ya que es algo crucial para el tránsito vehicular constante.

En otras palabras, si cada peatón pudiera alterar el ritmo de los semáforos, el tráfico sería un desastre y se generarían problemas graves.

Por supuesto, no significa que todos los botones sean inútiles porque en algunos sitios pequeños que no tienen tanto tráfico, sí pasa que se activa el semáforo a voluntad.

El problema es que no hay forma clara de saber cuándo funcionan y cuándo no. Sin embargo, en algunos puntos están posicionados porque refuerza la sensación de control.

Ascensores, oficinas y botones que solo calman tu mente

Abrir puertas del ascensor
Abrir puertas del ascensorFreepik

Otro botón clásico que probablemente presionas sin pensar todos los días es el de “cerrar puerta” del ascensor que está en el edificio donde vives o en cualquier otro establecimiento con varios pisos.

Lo identificas con un icono de flechas que apuntan hacia adentro. Lo curioso es que estas puertas deben permanecer abiertas durante un tiempo mínimo dependiendo de la distancia al botón de llamada.

Por ejemplo, en Estados Unidos, la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA) establece un rango de tiempo y en España está la norma UNE-EN 81-70, que va de la mano con códigos de edificación y las Instrucciones Técnicas Complementarias (ITC).

Normalmente es de al menos tres segundos o más, así que aunque pulses el botón varias veces, el ascensor no puede cerrarse inmediatamente por cuestiones de seguridad. En algunos casos, el interruptor no responde hasta que se cumple ese tiempo, pero en otros, directamente está desactivado. 

El caso de los termostatos de oficina es todavía más interesante. Un reportaje del Wall Street Journal de 2003 reveló que algunos sistemas de climatización incluyen termostatos falsos para evitar quejas de empleados y hacer que todos se sientan a gusto.

Un estudio clásico de 1976 de las psicólogas Judith Rodin y Ellen Langer ha sido clave para entender cómo este tipo de mecanismos mejora el bienestar de las personas porque causa satisfacción.

Es decir, sentir que decides algo puede ser tan importante como decidirlo realmente. Al final, esto coincide con parte de la infraestructura general en las ciudades de España y otros países.

La próxima vez que pulses un botón en cualquier parte del espacio público que uses con frecuencia, seguro que se te va a hacer interesante conocer otra parte que no conocías de este tipo de sistemas.

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