Leonardo da Vinci, polímata: "Las personas exitosas rara vez se quedan de brazos cruzados esperando que las cosas sucedan; salen y hacen que las cosas ocurran"

Leonardo da Vinci trabajando entre bocetos e inventos en su taller
Leonardo da Vinci trabajando entre bocetos e inventos en su tallerImagen generada con IA
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El mensaje pone el foco en buscar la iniciativa, mantener la constancia y aprovechar oportunidades, incluso cuando las circunstancias no son favorables ni parecen jugar a nuestro favor.

Leonardo da Vinci resumió una forma muy concreta de entender el éxito con una idea que sigue teniendo sentido siglos después: las personas que consiguen resultados rara vez se quedan de brazos cruzados esperando que las cosas sucedan, sino que salen y hacen que ocurran.  

De acuerdo con The Economic Times el polímata habla de iniciativa, constancia y curiosidad, una cualidad que también aparece cuando se analizan los rasgos que comparten personas como Bill Gates.

La clave está en que desear algo y hacer algo para conseguirlo son situaciones completamente diferentes. Puedes querer cambiar de trabajo, aprender una habilidad o sacar adelante una idea durante años, pero nada empieza realmente hasta que das un primer paso. 

Esperar el momento perfecto puede parecer prudente, aunque también puede convertirse en una forma de no empezar nunca. Es una visión que conecta con otros debates actuales sobre qué significa realmente tener éxito más allá de destacar académicamente.

Eso no significa que todo dependa de la voluntad ni que actuar garantice el éxito. Hay circunstancias económicas, personales y sociales que condicionan cualquier resultado. 

Por ello, la reflexión de Leonardo da Vinci apunta hacia aquello sobre lo que sí tenemos cierto control, como por ejemplo, tomar decisiones, probar, equivocarnos, aprender y volver a intentarlo una y otra vez. 

Quedarse esperando también es una decisión

ADN de Da Vinci en el dibujo Santo Niño
ADN de Da Vinci en el dibujo Santo Niño

La idea puede trasladarse prácticamente a cualquier proyecto, como mandar una propuesta no garantiza que alguien la acepte, crear un negocio tampoco asegura que vaya a funcionar. 

Del mismo modo, aprender una nueva habilidad no significa que automáticamente vaya a aparecer una oportunidad laboral, especialmente en sectores que están cambiando tan rápido que ya no basta con dominar una sola herramienta o conocimiento. Lo que cambia es la situación de partida. 

Una acción genera una respuesta, proporciona información y permite decidir cuál puede ser el siguiente movimiento y permanecer quieto mantiene casi intactas las condiciones iniciales.

Por eso, tomar la iniciativa no consiste simplemente en trabajar más, sino en dejar de depender exclusivamente de que las circunstancias cambien por sí solas y empezar a influir, dentro de nuestras posibilidades, sobre aquello que queremos conseguir.

Leonardo da Vinci hizo prácticamente de todo

Esa manera de pensar encaja especialmente bien con la trayectoria de Leonardo da Vinci (1452-1519). Fue pintor, dibujante, ingeniero, diseñador e investigador, pero reducirlo a cualquiera de esas profesiones por separado deja fuera buena parte de lo que realmente hizo.

Estudió anatomía humana, óptica, hidráulica, mecánica, arquitectura y el vuelo de las aves. Diseñó máquinas, analizó movimientos del agua y llenó páginas con observaciones sobre el funcionamiento del cuerpo y de la naturaleza. El Metropolitan Museum of Art señala que se conservan cerca de 2.500 dibujos relacionados con esa enorme actividad intelectual.

Su curiosidad es precisamente uno de los motivos por los que todavía aparece cuando se estudian los rasgos de personas con una inteligencia extraordinaria. 

También continúa siendo una referencia cuando se intenta comparar a las grandes mentes de la historia y las distintas formas de inteligencia.

Hacia 1482-1483, Leonardo preparó una carta para Ludovico Sforza, gobernante de Milán, con la intención de ofrecerle sus servicios. Organizó sus capacidades en diez apartados y destacó conocimientos relacionados con puentes, fortificaciones, armas e ingeniería militar antes de mencionar sus habilidades artísticas. 

El borrador se conserva en el Codex Atlanticus y muestra a alguien que sabía que el talento por sí solo no hacía aparecer las oportunidades. Esa es probablemente la mejor manera de entender aquella reflexión sobre el éxito. 

Actuar no permite controlar el resultado, pero sí evita dejarlo completamente en manos de las circunstancias. Leonardo convirtió la curiosidad en experimentos, las preguntas en estudios y sus capacidades en oportunidades concretas.

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