Manuel Viso, médico, desmonta el mito de las freidoras de aire: "No convierten la basura en brócoli"

El objetivo de este electrodoméstico es reducir el uso de grasas, mantener la textura frita y hacer la cocina más saludable, siempre que se apliquen buenos criterios nutricionales.
En menos de cinco años, la freidora de aire ha pasado de ser un electrodoméstico de nicho a ocupar las encimeras de miles de hogares españoles.
Su éxito se debe a que promete el resultado crujiente de la fritura con poco aceite. Para muchos eso equivale automáticamente a comer más sano.
Sin embargo, el médico Manuel Viso lleva tiempo cuestionando esa ecuación y ha compartido su opinión al respecto en un vídeo publicado en su canal de TikTok.
Su argumento no va contra el aparato, sino que va contra la interpretación que mucha gente hace de él. Que algo se cocine con menos aceite no significa que sea un alimento saludable.
Cómo funciona la freidora de aire y por qué ha enamorado a tanta gente
La freidora de aire cocina mediante circulación forzada de aire caliente a alta temperatura alrededor del alimento. Por lo que no hay inmersión en aceite, sino convección intensa que dora la superficie de forma similar a la fritura convencional.
El resultado visual, pero sobre todo de textura, es parecido, pero el proceso es distinto y el contenido calórico final puede ser considerablemente menor.
Esa diferencia es real y tiene valor, porque cocinar con menos grasa reduce la ingesta calórica total y evita la formación de ciertos compuestos que aparecen cuando los alimentos se sumergen en aceite a alta temperatura durante mucho tiempo.
Para quien antes freía habitualmente en sartén, la freidora de aire es una mejora objetiva en el método. ¿Pero mejora en qué exactamente? En el cómo se cocina, no en el qué se cocina. Y ahí es donde entra el problema.
El autoengaño al usar la freidora de aire
De acuerdo con el experto, si metes ultraprocesados en una freidora de aire, cocinarás ultraprocesados con algo menos de grasa. Siguen siendo harinas refinadas, sal elevada y grasas de baja calidad.
El aparato no tiene capacidad para modificar el perfil nutricional de un ingrediente. Solo cambia el método por el que se aplica calor. Es por esta razón que la freidora no convierte la basura en brócoli.
El problema que señala no es el electrodoméstico sino el razonamiento que lleva a pensar que usarlo justifica no revisar lo que se come.
Es un mecanismo de autoengaño habitual de la gente, que es adoptar una herramienta asociada a la salud para sentir que se está haciendo algo bien sin cambiar el fondo.
Dicho esto, Viso no demoniza el aparato; lo que defiende es usarlo con criterio. Verduras, proteínas frescas como pollo o pescado, preparaciones caseras con ingredientes reales.
En ese contexto la freidora de aire sí cumple su promesa: permite obtener resultados sabrosos con menos grasa y en menos tiempo que el horno convencional.
La freidora de aire es un electrodoméstico útil cuando se usa bien. Ni más ni menos, pero su impacto en la salud no lo determina el equipo, sino lo que se decide meter dentro cada día.

