Ni reduce el consumo ni baja la factura quitar los imanes de tu nevera: "Dicen que ponerlos aumenta tu gasto energético por los campos magnéticos"

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La gran duda de siempre: ¿puedes poner los imanes que quieras en tu frigorífico sin que afecte a tu factura de la luz? Según este mito, crean campos magnéticos que obligan al motor a trabajar el doble.

Quedan pocas neveras en España que no tengan algún que otro imán colocado en la puerta. Siempre ha existido ese mito de que estos realmente están haciendo que tu frigorífico trabaje de más debido al campo magnético que crean

Sin embargo, y de forma muy recurrente, expertos e incluso marcas y empresas como Bosch o Endesa han salido a la palestra para calmar un poco los ánimos. 

Por ejemplo, la distribuidora de energía ha dejado claro que los imanes no influyen absolutamente en nada en el consumo de electricidad de tu casa. La fuerza magnética que tienen estos es tan pequeña que es físicamente imposible que consigan atravesar la chapa de acero de la puerta y mucho menos alterar el circuito eléctrico o el compresor que está en la parte trasera del aparato.

Esto es algo que el famoso tiktoker Álvaro Fernández (@farmaceuticofernandez) también ha querido desmentir en más de una ocasión. "Se hizo un estudio que demostró que son tan débiles los campos magnéticos que crean que ni siquiera son capaces de atravesar la puerta", comenta.

"Lo único de todo lo que cuentan que podría pasar en realidad es que, si tu nevera tiene una pantalla táctil de esas modernas, la podría llegar a distorsionar", añade.

Pero esto no es todo y Bosch también ha querido aportar su granito de arena. Desde la compañía alemana explican que los frigoríficos modernos están perfectamente aislados para que nada de lo que ocurra en el exterior afecte a su rendimiento interno.  

Quitar todos los imanes que tienes pegados en la puerta no va a hacer que ahorres ni un solo céntimo en tu factura mensual, por lo que puedes seguir colocándolos con total tranquilidad porque el origen de que tu nevera gaste más suele estar en cosas mucho más simples del día a día.

De hecho, los únicos dispositivos que de verdad podrían notar algún tipo de problema con los imanes son las neveras inteligentes de última generación que llevan pantallas táctiles enormes integradas en la propia puerta.  

Pero incluso en estos modelos premium de marcas como Samsung o LG, el riesgo no es que la factura de la luz suba, sino que un imán muy potente colocado justo encima de la pantalla o de los sensores digitales pueda llegar a volver loco al sistema operativo del panel o distorsionar los colores de la imagen, de la misma forma que pasaba antes si acercabas un imán a las televisiones antiguas.

¿Qué es lo que realmente hace que una nevera consuma más luz y cómo puedes evitarlo?

El primer enemigo del ahorro es algo tan simple como dejar la puerta abierta demasiado tiempo mientras piensas qué te apetece cenar. Cada vez que abres la nevera, el aire frío se escapa en segundos y entra el aire caliente de la cocina, lo que obliga al motor a arrancar a toda potencia para volver a bajar la temperatura. Esto sí que dispara la factura.

Otro error es el lugar donde lo colocas al amueblar la cocina. Si colocas la nevera en un hueco sin dejar espacio para que respire por detrás o la pones justo al lado del horno, del microondas o en una zona donde le da el sol todo el día, vas a notar un aumento en la factura.  

Al estar rodeada de calor, a la máquina le cuesta el doble enfriar su interior, por lo que el compresor tendrá que estar encendido durante muchas más horas.

Tenerla bien limpia y cuidada, aunque no lo creas, también es importante, especialmente en la parte que no se ve. Si miras la rejilla metálica trasera de tu nevera y ves que está cubierta por una capa de polvo y pelusas, tienes un problema. Esa suciedad actúa como una manta térmica que impide que la nevera expulse el calor. Tan solo tienes que limpiarla una o dos veces al año.

Para terminar, no nos podemos olvidar del mantenimiento de las gomas de la puerta, los imanes internos que hacen que el frigorífico cierre herméticamente. Con el paso de los años, estas se agrietan, acumulan suciedad o pierden fuerza, dejando que el frío se escape. Si notas que la puerta ya no se queda pegada con fuerza al cerrarla o que se forma escarcha en las paredes del congelador, va siendo hora de cambiarlas o de limpiarlas a fondo.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.