Un hallazgo único en el mundo emerge en España: por qué los arqueólogos dicen que somos el único país que guarda este secreto bajo el agua

Dolmen de Guadalperal en España
Dolmen de Guadalperal en EspañaImagen generada con IA / Montaje

El Dolmen de Guadalperal, con más de 5.000 años, emerge cuando la sequía reduce el nivel del agua. Es el único yacimiento megalítico submarino de Europa con estas características.

Bajo las aguas de un embalse en Extremadura permanece oculto uno de los monumentos prehistóricos más sorprendentes de España y de Europa.

Durante décadas, el Dolmen de Guadalperal ha permanecido sumergido casi por completo, reapareciendo únicamente cuando las sequías o los descensos extremos del nivel del agua dejan al descubierto sus enormes piedras de granito.

Cada vez que emerge, el lugar vuelve a captar la atención de arqueólogos y expertos en patrimonio. No solo por su antigüedad, superior a los 5.000 años, sino porque representa un caso extremadamente singular en Europa.

Un complejo megalítico prehistórico que permanece oculto bajo el agua y que reaparece de forma temporal, conservando todavía gran parte de su estructura original.

Un monumento prehistórico atrapado bajo un embalse moderno

Es importante mencionar que el Dolmen de Guadalperal está situado en la provincia de Cáceres, dentro del embalse de Valdecañas.

Se trata de un conjunto megalítico formado por más de un centenar de bloques de granito colocados verticalmente, probablemente utilizados con funciones funerarias o ceremoniales entre el Neolítico y la Edad del Bronce.

El enclave fue documentado por el arqueólogo alemán Hugo Obermaier durante la primera mitad del siglo XX, pero todo cambió en los años sesenta.

La construcción del embalse durante el franquismo terminó inundando la zona y el monumento desapareció bajo el agua. Desde entonces, el dolmen solo vuelve a ser visible cuando el nivel del embalse desciende de forma excepcional.

Los arqueólogos consideran este caso muy singular

Dolmen de Guadalperal
Dolmen de Guadalperal

La importancia del Dolmen de Guadalperal no reside únicamente en su antigüedad. Lo realmente excepcional es la combinación de varios factores muy poco habituales en el patrimonio arqueológico europeo.

Por un lado, se trata de un monumento megalítico completo que continúa en su ubicación original. Por otro lado, permanece sumergido gran parte del tiempo debido a una infraestructura moderna construida miles de años después de su creación.

Esa convivencia entre arqueología prehistórica y paisaje artificial contemporáneo convierte el caso en algo especialmente raro. Existen yacimientos sumergidos en distintas partes del mundo, pero pocos muestran una estructura monumental tan visible que reaparece periódicamente a causa de sequías o desembalses.

Precisamente aquí surge la idea de que España guarda un "secreto bajo el agua". Ya que el dolmen permanece oculto durante años y solo determinadas condiciones climáticas permiten volver a contemplarlo.

Además, cada reaparición ofrece nuevas oportunidades de estudio para los arqueólogos y otros expertos, aunque también deja en evidencia el deterioro que sufre el monumento.

El agua está destruyendo lentamente el monumento

Uno de los mayores problemas es que décadas de inmersión han erosionado muchas de las piedras. Los cambios constantes entre humedad, exposición solar y variaciones de temperatura están acelerando el desgaste de grabados y superficies.

Algunos investigadores alertan de que el monumento podría deteriorarse de forma irreversible si continúa sometido al mismo ciclo de inundación y exposición.

Ese debate ha abierto una discusión compleja entre quienes defienden trasladar parte de la estructura para conservarla y quienes consideran que perdería gran parte de su valor histórico fuera de su ubicación original.

El Dolmen de Guadalperal tiene una singularidad propia, ya que no es una copia ni una réplica, sino un testimonio único de cómo un monumento construído hace milenios terminó atrapado bajo el agua.

Y precisamente esa mezcla entre pasado prehistórico, desaparición artificial y reapariciones temporales es lo que convierte al enclave extremeño en uno de los casos arqueológicos más llamativos de Europa.

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