Un pequeño pueblo en Canadá ha otorgado oficialmente a los árboles el estatus de seres vivos con derechos legales: "Un árbol es como un ser humano"

Un grupo de personas rodeando un árbol y la bandera de Canadá en primer plano
Un grupo de personas rodeando un árbol y la bandera de Canadá en primer planoMontaje con IA

La resolución reconoce a los árboles el derecho a vivir, crecer, regenerarse y conservar su integridad, al considerarlos seres vivos esenciales para el bienestar humano.

En cualquier ciudad, los árboles forman parte del paisaje urbano. Sin embargo, no es extraño que algunos acaben talándose para dar paso a una carretera, levantar un edificio o ejecutar una obra.

Aunque existen normas para protegerlos, desde el punto de vista legal siguen considerándose un elemento más del espacio público. Por ello, un pequeño pueblo de Canadá ha decidido cambiar esa forma de entenderlos al reconocer oficialmente que son seres vivos con derechos legales.

Terrasse-Vaudreuil, una localidad a unos 64 kilómetros al oeste de Montreal, ha aprobado una resolución que reconoce a los árboles con derechos, una medida que busca reforzar su protección y reconocer la importancia que tienen para el entorno.

Los árboles dejan de ser un elemento del paisaje para recibir una protección legal

Cabe señalar que la resolución fue aprobada por unanimidad el pasado 9 de junio y convierte a Terrasse-Vaudreuil en uno de los primeros municipios canadienses en respaldar la Declaración Universal de los Derechos del Árbol.

Reconocen a los árboles el derecho a la vida, al crecimiento natural, a la integridad y a la regeneración. El objetivo no es equipararlos jurídicamente a una persona, sino obligar a que cualquier decisión que pueda afectar al arbolado tenga en cuenta esos derechos y refuerce su conservación.

Con esta medida, el municipio también pretende revisar sus normas locales para ofrecer una mayor protección a los árboles y garantizar que, cuando sea necesario retirarlos, exista un reemplazo adecuado.

La decisión no nació únicamente de una preocupación ambiental, ya que en los últimos años, Terrasse-Vaudreuil ha sufrido inundaciones y eso llevó a las autoridades locales a replantearse la importancia de los árboles dentro de la planificación urbana.

El Ayuntamiento considera que los árboles forman parte de una infraestructura esencial para proteger la localidad. Y es que su capacidad para absorber agua ayuda a reducir el impacto de las lluvias intensas, mientras que su presencia contribuye a refrescar las calles durante el verano.

Cabe señalar que a ello se suman otros beneficios, como la captura de carbono, la mejora de la calidad del aire y el apoyo a la biodiversidad. La intención es que estas funciones tengan un mayor peso cuando se planifiquen futuras ciudades.

Una decisión que forma parte de un movimiento cada vez más amplio

La iniciativa también se enmarca en el llamado movimiento de los derechos de la naturaleza, una corriente que propone reconocer protección jurídica a determinados ecosistemas para facilitar su conservación.

En Canadá ya existe un precedente. En 2021, el río Magpie, en la provincia de Quebec, obtuvo personalidad jurídica gracias a una iniciativa impulsada conjuntamente por un gobierno regional y el Consejo Innu de Ekuanitshit.

Para sus defensores, este tipo de medidas puede influir en la planificación urbana y fortalecer la respuesta frente a desafíos como el cambio climático.

El alcalde de Terrasse-Vaudreuil, Michel Bourdeau, ha explicado que parte de esta iniciativa nació gracias al trabajo del cineasta André Desrocher, cuyas obras ayudaron a que muchos vecinos dejaran de ver los árboles como un elemento decorativo y empezaran a reconocer su papel como seres vivos fundamentales para la comunidad.

En declaraciones a la cadena CBC, Bourdeau resumió esa idea: “Un árbol es como un ser humano”. Con esa comparación quiso destacar que los árboles respiran, viven, absorben agua y protegen a las personas frente a distintos problemas ambientales.

Más información sobre: