Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra: "Vive como si vivieras una segunda vez, y como si te hubieras equivocado la primera vez"

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El superviviente del Holocausto defendió aprender de nuestros errores para tomar mejores decisiones, asumir responsabilidades y corregir el rumbo antes de que sea demasiado tarde.
Las segundas oportunidades suelen asociarse con la posibilidad de corregir aquello que salió mal, pero Viktor Frankl planteaba la cuestión desde otra perspectiva.
Para el psiquiatra austríaco, no era necesario esperar a tener una nueva oportunidad para aprender de los errores, ya que también podíamos actuar en el presente como si ya hubiéramos vivido las consecuencias de nuestras decisiones.
Esa idea aparece en una de sus reflexiones más conocidas, en la que invita a imaginar que estamos viviendo una segunda vida y que en la primera cometimos errores.
El ejercicio obliga a mirar cada decisión con una perspectiva distinta, como si ya conociéramos aquello de lo que podríamos arrepentirnos después.
La clave no está en intentar borrar el pasado ni en vivir permanentemente pendientes de nuestros fallos. Frankl propone utilizar esa perspectiva imaginaria para asumir responsabilidad sobre lo que hacemos ahora.
Significa que si sabemos que una determinada decisión podría convertirse en un error, todavía estamos a tiempo de actuar de otra manera.
La segunda vida que solo existe en nuestra imaginación
Cuando Frankl habla de vivir como si fuera la segunda vez, no está planteando una posibilidad literal. Se trata de un ejercicio mental que permite observar el presente desde la distancia que normalmente proporciona la experiencia.
Hay que imaginar que ya hemos cometido el error que estamos a punto de cometer. De esa forma, una situación que parecía difícil de valorar mientras la vivimos puede analizarse teniendo en cuenta sus posibles consecuencias.
Convierte el arrepentimiento, que normalmente aparece después de una decisión, en una herramienta que podemos utilizar antes de tomarla. No sabemos realmente qué ocurrirá, pero sí podemos preguntarnos qué decisión lamentaríamos haber tomado si pudiéramos mirar atrás dentro de unos años.
Responsabilidad en lugar de quedarse atrapado en el pasado

Esta forma de pensar encaja con una de las ideas centrales de la obra de Frankl. Su logoterapia situaba la búsqueda de sentido en el centro de la experiencia humana y concedía importancia a la responsabilidad y a la capacidad de elegir cómo responder ante las circunstancias.
Su trayectoria como psiquiatra y neurólogo quedó profundamente marcada por la persecución nazi y su internamiento en campos de concentración, donde perdió a varios miembros de su familia.
Su experiencia terminó teniendo una influencia decisiva en su pensamiento. En El hombre en busca de sentido, su obra más conocida, reflexionó sobre la capacidad humana para encontrar significado incluso en circunstancias extremas.
También establece una relación particular con la responsabilidad. Si imaginamos que ya conocemos el resultado de nuestras acciones, dejamos de contemplar las decisiones únicamente desde lo que queremos conseguir y empezamos a valorar también aquello que podrían provocar.
Eso puede aplicarse a decisiones personales, relaciones, trabajo o cambios que llevamos tiempo posponiendo. La pregunta no consiste en saber exactamente qué habría ocurrido si hubiéramos actuado de otra manera, sino en utilizar lo aprendido para decidir mejor cuando todavía existe margen de actuación.
Frankl tampoco exige perseguir una vida sin errores, sino que su sentido está precisamente en reconocer que equivocarse forma parte de la experiencia humana y que el aprendizaje puede modificar las decisiones posteriores.
Aquí está la verdadera segunda oportunidad. No consiste en regresar a un momento que ya pasó, sino en llevar al presente la perspectiva que normalmente solo obtenemos después de haber vivido las consecuencias.
