Del Walkman a los teléfonos básicos, ¿por qué la tecnología antigua arrasa entre la generación Z?

Del Walkman a los teléfonos básicos, ¿por qué la tecnología antigua arrasa entre la generación Z?
Mujer poniendo una cinta en el Walkman.Freepik.

¿Hartos de las redes? Por qué la Generación Z resucita el Walkman y los móviles "tontos". La moda retro que busca desconectar del algoritmo y recuperar la privacidad analógica.

La generación Z, teóricamente la generación más vinculada a la tecnología digital de la historia, también es la que más harta parece estar de ella. Prueba de ello es el auge que de un tiempo a esta parte están experimentando todo tipo de dispositivos antiguos, desde el clásico Walkman, hasta los teléfonos básicos, sin notificaciones ni nada, o las consolas de videojuegos antiguas. 

El lanzamiento de la nueva Neo Geo (bueno, nueva lo que se dice nueva no es, apareció originalmente a principios de los 90), demuestra el interés que existe por todo lo retro. Pero no ya por aparatos que parecen ser viejos, sino por aquellos que lo son realmente. En este caso, una máquina que funciona con los cartuchos clásicos. ¿A qué responde este abrazo, cada vez más fuerte, a todo lo de antes?

La generación Z prefiera el Walkman al iPhone

Del Walkman al iPhone.
Del Walkman al iPhone.Freepik.

A priori, podría pensarse que se trata de una moda retro, sin más. Llevar un Walkman o un teléfono básico (o tonto, como a veces también se le llama) puede parecer una excentricidad divertida. Sin embargo, cada vez más expertos y estudios parecen demostrar que la tendencia es mucho más profunda. La venta de móviles básicos, sin ir más lejos, se ha disparado.

La mayoría de especialistas en este tipo de cuestiones sociales hablan cada vez más claramente de una fatiga. Según una investigación citada por medios especializados, cerca del 59% de los adolescentes reconoce sentirse "sobrecargado" por el uso constante del móvil y las redes sociales. La tecnología antigua, por lo tanto, sería una consecuencia inevitable de ello. Una vía de escape.

¿Por qué precisamente productos, como el Walkman o los reproductores mp3, de hace décadas? La respuesta es sencilla: son aparatos más simples y más limitados. De ahí su encanto en los tiempos excesivamente conectados que corren. Pero sobre todo muchos destacan su componente "humano". Y algo similar está también pasando en lo que tiene que ver con las redes sociales.

Según los expertos, la generación Z está siendo la primera en abandonar Facebook, X, Instagram o TikTok de manera permanente. ¿Que no se nota? Es lógico. Siempre van a llamar más la atención aquellos que sí están en las redes sociales a quienes, sencillamente, se hacen a un lado. Pero los datos están ahí, y también se trata de una conducta claramente en aumento.

¿Y qué dice la ciencia al respecto?

Mucha gente piensa que la clave de la tecnología moderna está en la dopamina. Es decir, en el mensajero del cerebro que actúa como sistema de motivación y anticipación de recompensa. No es ningún secreto que cuando haces scroll en redes sociales, recibes notificaciones o cambias constantemente de estímulo, tu cerebro recibe pequeñas recompensas rápidas.

¿El problema? Que esta sensación, que en el momento puede resultar placentera (nadie coge el móvil para mirar Instagram porque le genere dolor), con el tiempo puede provocar esa fatiga de la que llevan tiempo advirtiendo los especialistas. También dependencia, depresión o problemas de concentración. Todo debe ser inmediato para que la gente lo consuma.

Si todo esto es cierto, y parece que hay estudios de sobra que lo abalan, podría suceder que la generación Z se hubiese percatado de ello. Es decir, que esté regulando sus estímulos para que no resulten tan cortoplacistas. De ahí la importancia de la tecnología antigua. Poner una cinta o un CD en el Walkman o en el reproductor, igual que quedar con un amigo, lleva un proceso.

Dicho de otra forma: no es tan inmediato como escuchar Spotify o Youtube, o ver algo en Instagram. Igual que las cámaras Polaroid obligan a ser selectivo (si uno no quiere gastarse una fortuna). Lo que parece que la generación Z está descubriendo, por lo tanto, es que el proceso puede ser tan disfrutable como el fin. Y en los tiempos que corren, casi fundamental.

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