Ya puedes probar en Mercadona y ver cómo funciona el reciclaje por dinero de botellas y latas, obligatorio en España a finales de año

Máquina de reciclaje para botellas y latas
Máquina de reciclaje para botellas y latasImagen generada con IA

En la cadena de supermercados, el sistema de depósito devuelve el dinero directamente a la tarjeta del cliente, algo poco común en Europa, donde aún predominan vales de descuento.

España tiene fecha límite para cambiar la forma en que gestiona sus envases vacíos. Desde noviembre de 2026, el país debe tener operativo un sistema por el que devolver botellas y latas en el supermercado a cambio de dinero.  

Portugal ya lo tiene funcionando desde el 10 de abril, incluso en las tiendas Mercadona. Por ello, quien quiera entender qué implica ese cambio antes de que llegue aquí, ya tiene dónde comprobarlo.

Diecinueve países europeos llevan años aplicando este mecanismo, donde sus tasas de reciclaje de envases superan el 90%. España, con los sistemas actuales, alcanzó el 41,3% en 2023 cuando el objetivo europeo exigía el 70%. 

Cabe señalar que esa distancia no es solo un mal dato ambiental, sino que es la causa directa de que el sistema de retorno sea hoy una obligación legal y no una opción política.

¿Qué es el SDDR y por qué España tiene que implantarlo?

El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno funciona sobre una idea simple. Cuando alguien compra una bebida envasada en plástico o en lata, paga un pequeño depósito adicional sobre el precio del producto. 

Ese dinero no es un impuesto ni una tasa, sino que es una cantidad que pertenece al consumidor desde el momento en que la paga, y que recupera íntegramente cuando devuelve el envase vacío en un punto de recogida habilitado. 

Por ello, si no lo devuelves, pierdes el depósito, y tampoco hay multa ni sanción; simplemente dejas de recuperar dinero que ya era tuyo. Ahora bien, la obligación de implantarlo en España nace del incumplimiento del objetivo europeo de reciclaje de 2023. 

La ley de residuos española establece que, si el país no alcanza el 70% de recuperación de botellas de plástico por las vías convencionales, debe activar el SDDR en un plazo máximo de dos años. Y este cálculo lleva directamente a noviembre de 2026.

Así funciona el reciclaje de latas y botellas en Mercadona en Portugal

El sistema portugués, bautizado como Volta, entró en vigor el 10 de abril de 2026 y sirve como referencia directa de lo que España deberá replicar. 

Cabe señalar que el depósito fijado es de 10 céntimos por envase, la misma cantidad que contempla la normativa española. Aplica a botellas de plástico PET y latas metálicas de hasta tres litros que lleven el identificador del sistema.

La devolución se realiza en máquinas instaladas en los propios establecimientos, donde el proceso es automático: la máquina lee el código del envase, confirma que pertenece al sistema y tramita el reembolso en segundos. 

Además, el dinero puede recibirse como saldo directo en tarjeta bancaria, como descuento aplicable en la misma compra o como crédito en la tarjeta de fidelización del establecimiento, según las opciones que ofrezca cada cadena.

Por qué será obligatorio a finales de 2026

A pesar de la claridad del mandato legal, las propias empresas implicadas en la gestión del sistema reconocen que el plazo de noviembre no es realista debido a problemas administrativos. 

Las entidades candidatas a operar el SDDR en España tienen su sede en la Comunidad de Madrid, y esa administración autonómica lleva cerca de un año sin resolver la autorización que necesitan para poder actuar. 

El plazo para pronunciarse vence en mayo de 2026, pero sin esa resolución el proceso no puede avanzar. Además, montar una infraestructura de esta escala requiere tiempo. 

España comercializa cada año alrededor de 18.000 millones de envases sujetos al sistema, a lo que hay que sumar el consumo de los 96 millones de turistas que visitan el país. 

Adaptar la logística de miles de establecimientos, instalar las máquinas de recogida y comunicar el cambio a los consumidores no se resuelve en semanas. El sistema llegará, pero con retraso respecto al calendario legal.

¿Qué cambiará para el consumidor?

El impacto más inmediato será sobre el contenedor amarillo. El sector estima que los envases que pasarán al circuito del depósito representan aproximadamente un tercio de lo que hoy se deposita en él. 

Eso no significa que el contenedor amarillo desaparezca para siempre, sino que su contenido cambiará de composición y volumen.

Para el consumidor, el ajuste es de hábito más que de esfuerzo. Los países que llevan años con este sistema muestran que la curva de adaptación es rápida.

Y es que cuando existe un incentivo económico directo y el punto de devolución está en el mismo lugar donde se hace la compra, la participación se dispara de forma natural. 

El 90% de tasa de recuperación que registran los países con SDDR consolidado no se explica por la conciencia ambiental, sino por algo más inmediato: la gente no suele dejar dinero tirado.

Lo que ya se puede probar en Portugal con Volta anticipa con bastante precisión lo que ocurrirá en España en poco tiempo. No es solo una mejora en el reciclaje, es un cambio en el consumo.

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