Formas rápidas de mejorar la velocidad del WiFi sin tener que cambiar el router

No siempre es necesario comprar un nuevo router para disfrutar de una conexión WiFi más rápida y estable. A veces, pequeños ajustes y trucos sencillos pueden marcar la diferencia.
Si mientras ves tus películas favoritas o trabajas en tu ordenador, la conexión WiFi se vuelve lenta o inestable, es natural que pienses que tu proveedor de Internet está teniendo problemas en su servicio.
Sin embargo, antes de culpar a tu ISP, debes saber que existen otros factores que podrían estar afectando la calidad de tu conexión. Afortunadamente, con unos ajustes sencillos, puedes optimizar tu red y disfrutar de una experiencia mucho más estable.
Aquí te compartimos cinco formas de mejorar la velocidad de tu WiFi sin necesidad de cambiar el router. Siguiendo estos consejos, podrás evitar tener una conexión lenta que puede afectar tu productividad.
Cambia de banda de frecuencia
Uno de los problemas más comunes es la congestión de las redes WiFi, especialmente si vives en un edificio con muchas viviendas cercanas. La mayoría de los routers antiguos funcionan en la banda de 2,4 GHz, que suele estar muy saturada.
Cambiar a la banda de 5 GHz puede ofrecerte una conexión más rápida y estable. Es ideal para actividades que requieren un mayor ancho de banda, como ver vídeos en alta definición o jugar en línea. Para cambiarla deberás acceder a la configuración de tu enrutador desde 192.168.1.1.
Ajusta las antenas del router

Si tu router tiene antenas externas, su orientación puede marcar la diferencia en la calidad de la señal. La mayoría de las antenas emiten la señal en un patrón en forma de rosquilla, por lo que su posición es crucial.
Intenta inclinarlas de manera que una esté vertical y otra horizontal. Esto ayudará a que el WiFi se distribuya mejor por la habitación, mejorando la cobertura en toda la casa.
Limita los dispositivos conectados
Cabe señalar que si tienes muchos dispositivos conectados a la red, es posible que la velocidad se vea afectada. Actividades como descargas grandes o copias de seguridad pueden consumir mucho ancho de banda y ralentizar la conexión.
Usa la función de Calidad de Servicio (QoS) de tu router para priorizar el tráfico. De esta forma, los dispositivos que más necesitas, como tu ordenador o televisor, tendrán prioridad sobre otros que no requieren tanta velocidad.
Reinicia el router
Reiniciar el router de vez en cuando puede solucionar problemas de conectividad. Con el tiempo, estos dispositivos pueden acumular datos en la memoria caché, lo que afecta su rendimiento.
Se recomienda desenchufarlo durante unos 30 segundos y luego volver a conectarlo a la corriente. Este sencillo paso puede mejorar la velocidad de tu conexión al liberar memoria y, en algunos casos, se conectará a la banda menos saturada.
Encuentra una mejor ubicación para el router
La ubicación de tu router puede tener un gran impacto en la calidad de la señal WiFi. Si lo tienes escondido detrás de un mueble, cerca de aparatos eléctricos como microondas o en una esquina de la casa, es probable que la señal no llegue con la misma potencia a todas las habitaciones.
Si tu casa tiene varios pisos, trata de colocarlo en un punto donde la señal pueda llegar a todas las áreas de forma equilibrada. De igual manera, considera utilizar repetidores para ampliar la cobertura y mejorar la velocidad.
