Nostalgia, mentiras y cintas de vídeo: ¿está el VHS a punto de explotar de nuevo?

Algunas compañías están lanzando de nuevo productos en formato VHS. ¿Se trata de una locura o realmente las cintas de vídeo podrían tener su público? 

En los últimos tiempos, algunas compañías como Vice Press, Terror-Vision o, ya en España, Ediciones 79, han decidido lo que parecía impensable hace solamente un puñado de años: lanzar películas en formato VHS. Algo que no se veía desde que el DVD irrumpiera con fuerza en los hogares de la gente y, de manera progresiva, sentenciara a las cintas de vídeo. 

Así de primeras, puede parecer la idea comercial menos lógica del mundo. Al fin y al cabo, hay muchísimos usuarios que ya ni siquiera tienen un reproductor de vídeo en casa (por no decir que no tienen ningún reproductor, de ningún tipo). Se trata de una sociedad cada vez más digitalizada y menos analógica. Incluso los videojuegos apuntan ya a ese camino, lejos del formato físico. 

El regreso del VHS

En cambio, si se profundiza en el asunto, es fácil darse cuenta de que la jugada no resulta tan absurda, después de todo. No tiene por qué tratarse de la excentricidad de un grupo de frikis, por así decirlo. Para empezar, está el factor nostálgico, y es un factor poderoso. Mucha gente creció con las cintas de video y, como sucede con tantas cosas, las añora. 

Es cierto que hoy en día cualquier plataforma de streaming o formato moderno puede ofrecer más calidad de visión, y una mayor comodidad. Pero nada de eso tiene por qué significar mejor. No hay que olvidarse que la practicidad o la propia calidad pueden quedar en un segundo plano cuando se trata de romanticismo o cuando se pretenden rememorar tiempos pasados. 

Una prueba de ello son las ingentes cantidades de dinero que ya se están pagando por películas antiguas y en VHS. Especialmente significativo es el caso de Disney y algunos de sus clásicos, pero también el de otros nombres propios como Star Wars. La gente quiere volver a su infancia, y no le importa pagar lo que tenga que pagar muchas veces para poder conseguirlo. 

Es un fenómeno que se aprecia, por ejemplo, en películas que nunca fueron lanzadas en DVD o Blu-ray, y que ahora son piezas codiciadas, con cintas originales de películas como La noche de Halloween (1978) vendiéndose a precios que oscilan entre 200 y 300 dólares en Estados Unidos. En caso de subastas en plataformas como Ebay, los precios se han ido hasta los miles de euros.

Rechazo a la inmediatez

Este relativo auge del formato VHS también parece sugerir un cierto hartazgo de todo lo digital. Es decir, de todo lo inmediato. Es como si de alguna forma parte de los usuarios hubiesen descubierto que cuanto más rápido y fácil se consigue algo, más probable resulta que no le des ningún tipo de valor. Y que lo olvides de buenas a primera. 

¿Quiere decir esto que el VHS va a regresar como una moda? Probablemente no. Pero no sería absurdo pensar que sí puede convertirse en un caso similar al de los discos en vinilo o los videojuegos clásicos, y encontrar un público fiel. De hecho, ya sucede así en cierto sentido. 

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