Antes de Microsoft, Bill Gates y Paul Allen exploraron otras ideas: si las hubieran llevado a cabo, seguirían siendo multimillonarios

Hace 50 años, dos jóvenes amigos ya intuían que el software revolucionaría el mundo, y las ideas que descartaron en su momento terminaron haciéndose realidad con el tiempo.
Antes de que Microsoft revolucionara la informática, Bill Gates y Paul Allen exploraron otras ideas de negocio en el mundo tecnológico que podrían haberlos convertido en multimillonarios igualmente.
Ambos visionarios entendieron el potencial del software cuando la mayoría aún apostaba por el hardware, y su enfoque en los microprocesadores marcó el camino para una industria que hoy domina el mundo.
El ex director ejecutivo de Microsoft, Bill Gates, es una de las personas más influyentes en el mundo de la tecnología, y hace poco acaba de publicar su autobiografía Source Code (Código fuente) . A través de su propio blog se pueden leer algunos fragmentos con historias tan interesantes como cuando llevó a la escuela un pulmón de vaca o cómo fundó su empresa junto a Paul Allen.
La historia menos conocida de Gates y Allen
Paul Allen, aunque menos mediático, fue clave en la creación de la compañía y aportó una gran cantidad de ideas innovadoras antes de que se decidieran por el software como su campo de batalla definitivo.
Antes de que Microsoft naciera en 1975, Gates y Allen barajaron varios proyectos empresariales que, de haberse materializado, podrían haber cambiado la historia de la tecnología. La obsesión de Allen por las publicaciones especializadas lo llevó a imaginar modelos de negocio inspirados en las tendencias más punteras del momento.

"Cuando no estaba trabajando, Paul vivía entre revistas, su apartamento estaba abarrotado de números atrasados de Popular Electronics, Datamation, Radio-Electronics y todo tipo de hojas de especificaciones de ordenadores y sus componentes.", explica Gates en su blog, basado en un pasaje de su libro.
En sus interminables charlas con Gates, surgieron múltiples conceptos que podrían haber prosperado en el mercado: "De su pila creciente de papeles y publicaciones nacieron muchas ideas para una serie de ideas empresariales que Paul me propuso ese otoño."
Allen y Gates idearon un modelo de ordenador basado en microprocesadores que costaría solo 20.000 dólares, en un tiempo donde los equipos convencionales costaban más de 300.000 dólares. Querían democratizar el acceso a la informática y competir con gigantes como Digital Equipment Corporation.
También se les ocurrió la idea de un servicio de tiempo compartido. Antes de que internet se convirtiera en una herramienta esencial, pensaron en un sistema donde los usuarios pudieran conectarse de manera remota para acceder a información, noticias y recetas. Un concepto que se asemeja a los actuales servicios en la nube.
Y otro proyecto que al final no lo llevaron a cabo, pero que fue el inicio de otra idea, la definitiva. Allen propuso un método basado en la técnica bit slice para abaratar los costes de los potentes mainframes de IBM. Sin embargo, Gates no estaba convencido, especialmente tras su experiencia con Traf-O-Data, su primer emprendimiento fallido en hardware.
El imperio de Microsoft: el software como destino final
Las dudas en torno al hardware y los costos de producción hicieron que Gates y Allen se inclinaran finalmente por el software. Gates entendió rápidamente que escribir código ofrecía una ventaja estratégica, ya que no dependía de fábricas ni de logística compleja. Su única inversión era tiempo y conocimiento, y podían tener un control total sobre sus creaciones.
"El software es diferente, no hay cables ni fábricas. Escribir software solo requiere capacidad mental y tiempo, los dos sentados delante del ordenador con completo control sobre la salida. Es lo que supimos hacer, lo que nos hizo único. Ahí era donde teníamos ventaja. Incluso podríamos marcar el camino ", explica Gates en su autobiografía.
Esta visión lo llevó a rechazar cualquier idea que implicara fabricar hardware y a apostar exclusivamente por la programación.
Paul Allen, aunque en un principio más inclinado a explorar diferentes enfoques, terminó siguiendo el instinto de Gates. Así nació Microsoft y su apuesta por el software como el verdadero motor de la revolución tecnológica.
Hoy en día, Windows sigue siendo uno de los sistemas operativos más utilizados en el mundo, consolidando la intuición de Gates y Allen sobre la importancia del software. Sin embargo, es fascinante imaginar qué habría pasado si alguna de sus otras ideas hubiese tomado forma.
Quizás Allen y Gates seguirían siendo multimillonarios con otros modelos de negocio, pero el mundo de la informática sería muy distinto al que conocemos hoy.