Expertos sentencian a Windows 10 y señalan a Microsoft: "Es obsolescencia programada"

Generada con IA

Analistas de Testachats sostienen que la compañía de Redmond podría extender el soporte de Windows 10 unos años más, ya que las diferencias con Windows 11 no son tan sustanciales.

La cuenta atrás ya ha comenzado: Microsoft ha confirmado que el soporte para Windows 10 terminará el próximo 14 de octubre de 2025. Aunque todavía quedan algunos meses para el día programado, esta fecha ya pone en apuros a millones de usuarios en todo el mundo.

Sin embargo, el problema no se limita a una simple actualización de software, de hecho, algunos expertos de organizaciones de consumidores como Testachats han alzado la voz, denunciando lo que consideran una maniobra de "obsolescencia programada" por parte del gigante tecnológico.

Cabe señalar que para los expertos, esta no es solo una decisión técnica, sino una estrategia comercial que obligará a renovar ordenadores que aún funcionan perfectamente, pero que quedarán fuera de toda posibilidad de actualizar por no cumplir con los requisitos exigidos por Windows 11.

Un problema técnico… ¿O algo más?

Con el lanzamiento de Windows 11, Microsoft elevó considerablemente los requisitos para poder instalar su sistema operativo. Entre ellos destaca el TPM 2.0, un módulo de seguridad que solo incluyen la mayoría de los ordenadores fabricados a partir de 2018. 

Esto significa que cualquier PC anterior, aunque siga funcionando de manera fluida, quedará automáticamente descartado de recibir la nueva versión del sistema. En la práctica, miles de dispositivos totalmente operativos quedarán obsoletos, empujando a los usuarios a plantearse una sustitución forzosa si quieren seguir protegidos frente a amenazas de seguridad.

Según el estudio realizado por Testachats, el 17,9 % de las personas encuestadas no podrán actualizar sus ordenadores a Windows 11, lo que representa una cifra que, trasladada a escala global, supone millones de dispositivos afectados. 

Y lo más llamativo, pese a los riesgos de privacidad y seguridad que implica mantener un sistema operativo sin soporte, el 90 % de esos usuarios planea seguir utilizando Windows 10. ¿La razón? Principalmente económica. 

No sorprende que, dada la situación económica actual, muchos usuarios no puedan permitirse comprar un nuevo ordenador, ya sea portátil o PC de sobremesa, mientras que otros consideran inaceptable desechar equipos que todavía funcionan perfectamente.

"Obsolescencia programada": expertos acusan a Microsoft

Ante toda esta situación, las críticas no se han hecho esperar y desde organizaciones de consumidores hasta expertos en tecnología coinciden en señalar a Microsoft que se trata de una forma de obsolescencia programada en toda regla. 

Argumentan que, dado que Windows 10 y Windows 11 comparten una base técnica muy similar, la compañía podría haber optado por prolongar el soporte durante más años. En lugar de ello, ha optado por un corte drástico que fuerza indirectamente a la actualización masiva de ordenadores, priorizando las ventas por encima de todo.

¿Qué alternativas tienen ahora los usuarios? La situación para quienes se quedan atrás no es precisamente alentadora, puesto que existen tres opciones principales, donde la primera pasa por pagar una extensión de soporte para Windows 10, algo que solo prolongará la vida útil del sistema durante un año más y que supondrá un coste adicional.

La segunda opción es comprar un nuevo ordenador compatible con Windows 11, pero que se trata de un desembolso que muchos hogares no pueden asumir.

Por último, la tercera alternativa es seguir utilizando Windows 10 sin actualizaciones de seguridad, asumiendo los riesgos de vulnerabilidades, en el cual puedes ser víctima de ciberataques. Ninguna de las opciones es ideal, y todas colocan a los usuarios en una situación incómoda.

No obstante, hay una cuarta opción que muchos expertos están compartiendo en redes sociales, que es la de abandonar Windows y dar el salto a Linux, donde se puede elegir entre su amplia variedad de distribuciones, como Ubuntu, Linux Mint, etc. Además, también puedes instalar ChromeOS Flex

El fin de soporte de Windows 10 no solo plantea un problema tecnológico para la mayoría de los usuarios, sino que también reabre un debate de fondo sobre la responsabilidad de las grandes tecnológicas en el consumo. 

Es decir, obligar a renovar ordenadores plenamente funcionales no solo impacta en los bolsillos de los usuarios, también tiene un enorme coste medioambiental, por lo que la cuestión no es únicamente técnica, sino ética.

¿Realmente era necesario dejar sin actualización a millones de equipos? El tiempo dirá si los usuarios aceptan este movimiento o si, como ya advierten algunas voces, la presión social obligará a repensar la forma en que se gestionan las actualizaciones en el interior de Microsoft.

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