Ese hacker del que usted me habla: adolescente y no siempre con motivaciones políticas o económicas

Hacker
HackerFreepik

Según el FBI, la edad media de los detenidos por delitos informáticos es de 19 años, mucho menor que en otro tipo de sentencias.

Quizá ya no sea muy recordado, pero hace apenas 3 años se publicaron 90 imágenes y vídeos que mostraban avances del esperado GTA VI, algo que ni siquiera había anunciado Rockstar Games, la compañía desarrolladora.

En un callejón sin salida, Rockstar tuvo que anunciar oficialmente la llegada del videojuego, debido a que un hacker de solo 18 años de edad, Arion Kurtaj, tenía acceso a otros materiales importantes del proyecto.

Kurtaj, que pertenecía al grupo de hackers Lapsus$, fue juzgado por la justicia del Reino Unido, y condenado a cadena perpetua en un hospital, debido a que había asegurado que reincidiría, además de que tenía autismo.

En su mismo grupo, otro joven de 17 años tuvo que cumplir una sentencia de 18 meses realizando trabajos comunitarios, además de enfrentarse a la prohibición de usar algún servicio de VPN.

No en vano, según los datos oficiales que maneja el FBI y citados por The Wall Street Journal, la edad media de detenciones en el ámbito de los delitos informáticos está en los 19 años, mientras que en otro tipo de delitos ronda los 37 años.

Más allá de los grupos de hackers patrocinados por los Estados, que suelen inclinarse por motivaciones geopolíticas y económicas a gran escala, parece que el perfil del más habitual se concentra en los jóvenes y adolescentes.

Hackers adolescentes con motivaciones económicas y políticas

A pesar de que se tiende a generalizar el concepto de hacker, aquí solo se tienen en cuenta aquellos que utilizan sus habilidades con la intención de desestabilizar servicios, exfiltrar datos o pedir compensaciones económicas a cambio.

En este sentido, muchas detenciones de este tipo tienen en común un perfil muy marcado: el ciberdelincuente comenzó su actividad en la adolescencia y tiene un ideario bastante marcado.

Ideas que no tienen que ser puramente políticas o ideológicas, como ocurrió con el hacker Tank, cuyo nombre real es Vyacheslav Penchukow, añadido a la lista de busca y captura del FBI en 2019 por pertenencia al grupo Jabber Zeus.

Computer Hoy | FBI
Computer Hoy | FBI

En la única entrevista que ha concedido en toda su vida, con la BBC y desde la cárcel, aseguró que las empresas occidentales pueden permitirse perder dinero, además de tener pólizas de seguros, una especie de justificación para atacar servicios de vital importancia, como centros médicos.

Aunque no todos tienen una motivación económica detrás, como ocurrió con el hacker Embl, un adolescente de tan solo 17 años al que detuvo la Guardia Civil por hackear la web del PSOE.

En su caso, aseguró que la intención era puramente política, para mostrar la corrupción de las instituciones, por lo que no pretendía vender los 10 gigabytes de datos que había robado de militantes, afiliados, empleados y políticos.

El otro lado: buscar trabajo mediante el hacking

Hay quienes prefieren cubrirse de gloria sin tener que robar cantidades importantes de datos o de dinero, apostando por un reto mayúsculo: hackear productos electrónicos de consumo que parecen imposibles de quebrar.

Así fue el caso de George Hotz, un hacker que con 15 años ya participaba en ferias de tecnología internacionales, y que con la misma edad fue capaz de realizar un jailbreak al iPhone.

Es decir, que consiguió desarrollar un software para liberar totalmente el iPhone, algo que parecía antes imposible, y que llevó a Hotz a trabajar en importantes compañías del sector, como Apple, Google y Facebook, además de rechazar una oferta de Elon Musk.

George Hotz
George Hotz

El perfil de Hotz es el que se conoce como hacker de sombrero blanco, aquellos que buscan vulnerabilidades en sistemas de compañías de renombre para avisar, siempre desde la ética, para que estos las corrijan.

Curiosamente, también hay muchos adolescentes que buscan este tipo de retos profesionales, bastante más avanzados que hackear una base de datos antigua en una web.

Otro ejemplo de este tipo de hacking fue el de Santiago López, un argentino que con tan solo 19 años acumuló 1 millón de dólares por advertir de estas vulnerabilidades en grandes empresas.

Y la lista en este sentido es inmensa, así que la pregunta es bastante clara: ¿por qué los ciberdelincuentes buscan el delito si pueden ganar dinero así?