A esta mujer le echaban de las tiendas por un error tecnológico: así es como un sistema de reconocimiento facial te puede acusar de un hurto que no has cometido

La tecnología de reconocimiento facial puede equivocarse, tanto que hasta los policías podrían registrarte como un ladrón de tiendas cuando en realidad no lo eres.
Un día vas por un centro comercial o cualquier tienda de Madrid y de repente las alertas se levantan porque se ha esparcido una imagen de ti por todos lados. Sorpresa, eres un “delincuente” y ni siquiera tú lo sabías. Aunque parezca muy loco, esto es algo que ya le ha sucedido a alguien, todo porque un sistema de reconocimiento facial se equivocó.
Sí, la misma tecnología que usas en tu Samsung Galaxy S25, iPhone 16 o cualquier otro smartphone moderno, podría convertirse en tu mayor enemiga cuando menos lo esperas. Por suerte, en los móviles las cosas son distintas y la situación mencionada parece que se dio solo por la instalación de un nuevo software que se suponía que serviría para aumentar las defensas.
En realidad, esto ha pasado en una tienda física de Home Bargains en Reino Unido, un peculiar caso donde una mujer fue acusada de robar papel higiénico. Como consecuencia, era echada de las tiendas injustamente, algo que no debería haber sucedido en ningún momento, pero revela que todavía falta mucho por recorrer en cuanto a estos métodos de seguridad.
El software Facewatch registró erróneamente a una mujer como ladrona en una tienda y no es un juego
El informe de BBC ha relatado lo que ha pasado en Home Bargains en el Gran Manchester, lugar en el que se ha integrado un sistema de seguridad con reconocimiento facial usando tecnología Facewatch. Al igual que FaceFirst, este se encarga de escanear el rostro de las personas, el cual se registra y se almacena para detectarlos en el caso de que un ladrón haya regresado al lugar.
La cuestión es que no ha funcionado muy bien cuando la cliente Danielle Horan miraba con su madre de 81 años la mencionada tienda por segunda vez, ya que en la primera, solo la escoltaron afuera sin explicación.
Todos los empresarios la empezaron a ver “mal” y la rodearon, por lo que se sintió intimidada tras ser nuevamente expulsada de las instalaciones. Al poco tiempo, se dio cuenta de que la acusaron de haber hurtado un papel higiénico de aproximadamente 11,26 euros.
“Gracias a mi persistencia, finalmente logré algo, pero no fue fácil, fue muy estresante. Tenía una ansiedad terrible; me atormentaba, cuestionándome lo que había hecho durante días. Me sentía ansiosa y con náuseas. Tuve el estómago revuelto durante una semana”.
Le prohibieron el paso injustamente, lo cual hizo que la mujer afectada se pusiera a investigar sobre lo que sucedía. Enfadada, envió correos y reclamos hacia Facewatch y Home Bargains. Al parecer, su perfil fue guardado erróneamente en los sistemas y esto hizo que causara la confusión.
La imagen del rostro de Danielle Horan estuvo rondando por diversas tiendas locales por cuestiones de seguridad, pero ella, con la evidencia de que había pagado todo y que no era culpable de ningún delito, logró que se enteraran todos.
De esta manera, las compañías rectificaron lo que había pasado respondiendo: “Reconocemos y comprendemos lo angustiosa que debió haber sido esta experiencia, y desde entonces el minorista ha implementado capacitación adicional para su personal”.
Al pedir una disculpa, Facewatch suspendió el uso de su software en las instalaciones que estaban causando problemas. Según lo que se indica, más de 35 personas previamente habían reportado casos similares donde el reconocimiento facial los registraba de manera errónea.
Una de las principales defensoras de derechos en Big Brother Watch, Madeleine Stone, afirmó que estaba sucediendo esto con frecuencia y que había muchas personas inocentes involucradas que no estaban siendo tratadas con el proceso adecuado, pues “Están siendo etiquetados erróneamente como delincuentes”.
Entre todo esto el Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología confirmó que es legal hacer uso de estas protecciones para las tiendas, pero que también hay que cumplir con normativas para no afectar a clientes como ha sufrido Horan, quien ante todo esto, comentó que sufrió de estrés y ansiedad por la inculpabilidad.
Si bien ahora todo se ha solucionado, esta peculiar historia demuestra que una pequeña equivocación en una tecnología como esta puede causar diversos inconvenientes y hacer que las autoridades cometan acciones incorrectas. Aunque esto ha sucedido de esta forma, con los avances de inteligencia artificial y otros aparatos novedosos, en un futuro este tipo de cosas probablemente sean casi imposibles de que sucedan