Ciberseguridad, qué es, tipos de ataques y la llegada de la IA para revolucionarlo todo

Imagen generada con IA

Teniendo en cuenta que a día de hoy casi todo es tecnología, la ciberseguridad es hoy más importante que nunca porque es la línea de defensa que protege todos tus datos de los ciberdelincuentes.

En estos días, parece que todo está conectado a internet. Desde los smartphones hasta los frigoríficos, pasando por ese ordenador que usas diariamente para trabajar. Esto es realmente positivo, pero también un poco aterrador cuando te paras a pensarlo. Toda esta conectividad hace a todos la vida más fácil, pero también expone a nuevos peligros.

Los hackers y los ciberdelincuentes están ahí fuera, buscando constantemente formas de colarse en tus dispositivos y sistemas.

Es aquí donde entra en juego la ciberseguridad. De forma muy simple explicado, es como el sistema de alarma, las cerraduras y el vigilante de seguridad del mundo digital. Su trabajo es mantener a raya a todas estas personas y protegerlo todo.

Por este motivo es hora de conocer qué es exactamente, por qué es tan importante hoy en día, y cómo afecta a tu vida cotidiana.

¿Qué es la ciberseguridad?

La ciberseguridad es básicamente el conjunto de herramientas, técnicas y prácticas que usamos para proteger tus cosas digitales. Es como poner candados, alarmas y cámaras de seguridad en el mundo virtual. Por así decirlo, sería el equivalente a esa caja fuerte, pero para tus datos digitales, tus cuentas online y tus dispositivos conectados.

Esta se encarga de tres cosas principales:

  • Mantener tu información privada.
  • Asegurarse de que nadie pueda cambiar tu información sin tu permiso.
  • Garantizar que puedas acceder a tu información cuando la necesites.

¿Por qué es tan importante la ciberseguridad hoy en día?

A día de hoy todo o casi todo involucra tecnología. Prácticamente todas tus actividades diarias, desde el trabajo hasta el entretenimiento y tu economía, dependen de sistemas y dispositivos conectados a internet. 

Esto significa que la cantidad de información sensible que circula por ahí es enorme, lo que la convierte en un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes. Por otro lado, los ataques ya no solo vienen de personas en concreto, sino de grupos organizados que utilizan técnicas muy avanzadas para acceder a sistemas.

A todo esto hay que sumarle que un ciberataque que tiene éxito puede tener consecuencias horribles para personas y organizaciones. Desde pérdidas económicas millonarias hasta daños irreparables a la reputación. Aquí la ciberseguridad actúa como un escudo contra estos problemas.

Cinco conceptos sobre ciberseguridad que deberías conocer

Uno de los grandes problemas de la ciberseguridad es que se suelen escuchar algunas palabras o conceptos como ataque DDoS o ransomware que realmente no se sabe a qué hacen referencia. Hay incluso algunos aparentemente sencillos como hacking que se complican entender.

Es por eso que resulta realmente importante saber qué significan para saber a qué atenerse en caso de que te informen de un ataque phishing o smishing, por ejemplo. Es de resolver todo esto.

'Hacking'

El hacking es el acto de identificar y luego explotar las debilidades de un sistema informático o de una red, generalmente para obtener acceso no autorizado a datos personales o de la organización. El hackeo no siempre es una actividad maliciosa, pero el término tiene sobre todo connotaciones negativas debido a su asociación con la ciberdelincuencia.

Por ejemplo, un caso de hacking bueno es precisamente su origen. Y es que, el término hacking se asoció a los miembros de un club de trenes de juguetes del MIT, los hackeaban para modificar sus funciones. Más tarde pasaron de los trenes de juguete a los ordenadores, experimentando con los IBM 704 para tratar de ampliar las tareas que podían realizar los ordenadores.

Los primeros hackers se interesaban por cómo podían explorar, mejorar la seguridad y probar los límites de los programas existentes.

'Malware' y virus

El malware, o software malicioso, es un término general utilizado para describir cualquier programa o código que se crea con la intención de hacer daño a un ordenador, red o servidor. Un virus, por otro lado, es un tipo de malware. Su definición se limita únicamente a los programas o códigos que se autorreplican o se copian a sí mismos para propagarse a otros dispositivos o zonas de la red.

Aparte de la cuestión de la autorreplicación, hay otras distinciones importantes entre el malware y los virus. Por ejemplo, y normalmente, los ataques de malware se inician a través de técnicas de phishing o ingeniería social, así como de archivos adjuntos o descargas corruptas.

La mayoría de las veces, los virus se propagan a través de aplicaciones web, software y correo electrónico; también pueden transmitirse a través de sitios web infectados, descargas de contenidos y dispositivos de almacenamiento corruptos.

Una vez dentro, el malware toma el control del sistema con el fin de comunicarse con su remitente original. La información que comunica puede incluir datos sensibles, propiedad intelectual, pulsaciones de teclas capturadas o imágenes de la cámara de un dispositivo, entre otros elementos, con el objetivo de recibir un pago a cambio de la restauración del sistema.

Los virus, por su parte, suelen permanecer inactivos hasta que la víctima activa el ataque, ya sea abriendo una aplicación infectada, descargando un archivo corrupto o haciendo clic en un enlace infectado. 

Una vez activado, el virus puede llevar a cabo cualquier tarea para la que fue diseñado, incluyendo el borrado de archivos o el control de las funciones del sistema, con el objetivo de dañar el dispositivo del usuario o la red.

'Phishing', 'Smishing' y 'Vishing'

El phishing o suplantación de identidad, es una acción fraudulenta que consiste en el envío de correos electrónicos no deseados, imitando ser de alguna fuente legítima.

Dichos correos tienen una línea de asunto bastante atractiva con archivos adjuntos como una factura, ofertas de trabajo o de webs como Amazon, por ejemplo. Los ataques de phishing son los ciberataques más comunes que tienen como objetivo robar datos sensibles como credenciales de acceso, números de tarjetas de crédito, información de cuentas bancarias, etc. 

Por otro lado, smishing es un término que combina SMS y phishing. Para definir mejor el smishing, se clasifica como un tipo de ataque de ingeniería social que se basa en la explotación de la confianza humana en lugar de en explotaciones técnicas.

Este utiliza simplemente mensajes de texto en lugar de correos electrónicos. En esencia, estos ciberdelincuentes pretenden robar sus datos personales, que luego pueden utilizar para cometer fraudes u otros ciberdelitos. 

Finalmente, vishing es un ciberdelito que utiliza el móvil para robar información personal confidencial de las víctimas. A menudo denominado phishing de voz, los ciberdelincuentes te engatusan convenciendo a las víctimas de que actúen, entregando información privada y acceso a cuentas bancarias.

El vishing se basa en convencer a las víctimas de que están haciendo lo correcto al responder a la persona que llama. A menudo, la persona que llama se hace pasar por el gobierno, Hacienda, la policía o el banco de la víctima.

Una segunda táctica habitual consiste en dejar mensajes de voz amenazantes en los que se indica al destinatario que debe devolver la llamada inmediatamente o se arriesga a ser detenido, a que le cierren las cuentas bancarias o a algo peor.

'Ransomware'

El ransomware es un tipo de malware que cifra los datos de la víctima hasta que se realiza un pago al atacante. Si se realiza el pago, la víctima recibe una clave de descifrado para restaurar el acceso a sus archivos. Si no se paga el rescate, el actor de la amenaza publica los datos en sitios de fuga de datos (DLS) o bloquea el acceso a los archivo.

El ransomware sigue siendo una de las tácticas más rentables para los ciberdelincuentes. Según la encuesta anual de CrowdStrike sobre la actitud de seguridad global, el pago medio de un rescate es de 1,79 millones de euros aunque también los hay a pequeña escala (100 euros), realizándose sobre todo a empresas.

En mayo de 2017, un ataque llamado WannaCry infectó y cifró más de un cuarto de millón de sistemas en todo el mundo. Los pagos se exigieron en bitcoin, lo que significa que no se pudo identificar al destinatario de los pagos de rescate. 

El impacto de WannaCry fue llamativo en algunos casos como el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, que se vio muy afectado y obligado a desconectar los servicios durante el ataque. Los informes publicados expusieron que los daños causados a las miles de empresas afectadas superaron los mil millones de dólares. Lo mismo le ocurrió a Telefónica.

DDoS (Ataque de denegación de servicio)

Nos encontramos ante uno de los ataques de ciberseguridad más complicados y actuales que existen. Este consiste en que el atacante abruma un servidor con tráfico de Internet para impedir que los usuarios accedan a los servicios y sitios conectados en línea.

Un ataque DDoS tiene como objetivo hacer que ese sitio web y sus servidores no estén disponibles para los usuarios. 

Algunos ataques son llevados a cabo por gente descontenta y hacktivistas que desean derribar los servidores de una empresa simplemente para hacer una declaración o divertirse explotando la debilidad cibernética, como el sonado ataque DDoS al servicio de Andorra Telecom que tiró el servidor en el que streamers como Rubius o Auronplay jugaban un torneo a nivel nacional.

Desde luego, los ataques DDoS van en aumento, e incluso alguna que otra empresa mundial ha sido víctima de estos. El mayor ataque de la historia se produjo en febrero de 2020 nada menos que a Amazon Web Services (AWS), superando un ataque anterior a GitHub dos años antes. El ataque provocó una caída del tráfico, la pérdida de negocios y el daño a la reputación.

La inteligencia artificial, un arma de doble filo que será decisiva en la ciberseguridad

Según MarketsandMarkets, el sector de la inteligencia artificial crecerá un 23’3% anual hasta 2026 y se espera que genere ingresos de alrededor de unos 370.000 millones de euros para finales de 2027. 

Eso sí, en la actualidad y cuando se trata de aplicaciones de la vida real, la IA aún está en pañales. Sin embargo, esto no ha impedido que los ciberdelincuentes aprovechen esta tecnología para maximizar sus esfuerzos en los ataques cibernéticos.

Con su avance, los atacantes también están aprovechando esta tecnología para llevar a cabo ataques más sofisticados. Puede ser utilizada para automatizar tareas como el phishing, el malware y el robo de datos y ayudar a los atacantes a detectar y explotar vulnerabilidades de manera más eficiente. 

Crecimiento de la inteligencia artificial. Fuente: Statista.
Crecimiento de la inteligencia artificial. Fuente: Statista.

Esto significa que los ataques ya se están volviendo más frecuentes y difíciles de detectar.Según el estudio Security Report 2023 de Check Point, los ciberataques globales aumentaron un 38% en 2022 en comparación con 2021.

Pese a este lado negativo, puede ser usada como un arma definitiva para precisamente evitar este tipo y otros ataques. Un informe de Norton indica que las empresas necesitan 196 días en promedio para recuperarse de cualquier violación de datos

Esto ayuda a identificar y mitigar las amenazas de manera más rápida y precisa. Además, puede ser utilizada para desarrollar algoritmos de aprendizaje automático que mejoran continuamente la detección de amenazas a medida que se enfrentan a nuevos ataques.

Todas estas tecnologías permiten a las empresas reducir los tiempos de respuesta a incidentes y cumplir con las mejores prácticas de seguridad.

Es importante destacar que la ciberseguridad es una carrera constante entre los atacantes y los defensores. A medida que los sistemas de seguridad se fortalecen y mejoran utilizando IA, los ciberdelincuentes también buscan y seguirán buscando formas de superar esas defensas. 

Por lo tanto, es crucial que los expertos en seguridad sigan investigando y desarrollando nuevas técnicas y normativas para mantenerse un paso por delante.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.