Así pueden rastrear tu ubicación con un simple enlace y saberlo todo sobre tu dirección IP

No pinches en ningún enlace si no conoces su procedencia, ya que podrías exponer tu dirección IP y, con ello, tu ubicación exacta y más información. Algunos riesgos evidentes para tu seguridad son el espionaje en línea o la descarga ilegal de contenidos asociada a tu IP.
La dirección IP es un identificador único para permitir el reconocimiento de un dispositivo redes locales o en Internet o lo que es igual, varios números que individualizan cada sujeto conectado a las redes.
Por ello, es vital salvaguardar esta y que nadie la conozca, ya que sería como regalar tu documento nacional de identidad a extraños que no siempre tienen buenas intenciones.
A ello se suma que estas no son totalmente aleatorias, sino que son asignadas por la Internet Assigned Numbers Authority, una entidad que pertenece a la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers, o ICANN por su acrónimo en inglés.
Cada dirección IP puede componerse de 4 grupos de números separados por un punto, con valores comprendidos del 0 al 255; es decir, desde 0.0.0.0 a 255.255.255.255. A partir de aquí, te toparás con las públicas, privadas, estáticas y dinámicas.
En cuanto a las direcciones IP privadas, suelen ser las que cada dispositivo conectado a tu red doméstica tiene asociada, para comunicarse con esta, que serían las públicas. Estas últimas, adicionalmente, pueden ser estáticas –no cambian– o dinámicas –se actualizan constantemente–.
Dicho esto, lo mejor es que cuides tu dirección IP y quién tiene acceso a ella, ya que los riesgos asociados a su descubrimiento son reales. En este sentido, existen algunas páginas con las que podrían conseguirla de forma realmente sencilla.
Cuidado con pinchar en cualquier enlace
IP hace referencia al Protocolo de Internet, necesario para que se establezcan las comunicaciones necesarias entre diferentes dispositivos, más allá de los protocolos asociados a los navegadores web, siendo HTPPS el más seguro y avanzado en ciberseguridad.
Con una simple búsqueda en Google, te toparás con diferentes servicios que ofrecen herramientas para rastrear varias características del dispositivo que accede a un determinado enlace. En este ejemplo, te hablaré de IP Logger.
Esta página, como muchas otras, es una gran opción para los negocios que quieran conocer cómo funciona su dominio, pudiendo conocer la ubicación aproximada, el navegador y la versión con el que se accede o la dirección IP.

Como puedes ver, es una gran herramienta para poder realizar campañas asociadas a tu negocio, aunque también pueden convertirse en una herramienta maliciosa en manos equivocadas, debido a que los enlaces se pueden acortar.
Por ejemplo, si un ciberatacante conociera tu número de teléfono o tu correo electrónico, podría crear un enlace desde la propia web, con el dominio preferido de los preseleccionados, e incluso eligiendo diferentes extensiones, para hacer que parezca un archivo.
Si pinchas en dicho enlace, aparentemente no dañino –los enlaces de esta página no son maliciosos de por sí, sino con un mal uso–, habrás ofrecido de forma inmediata al ciberatacante tus datos más valiosos y, entre ellos, tu dirección IP.
Por supuesto, conocer esta no es un riesgo en sí mismo, aunque podría dar lugar a potenciales ataques.
El gran riesgo de que alguien conozca tu dirección IP
Según explica Kaspersky en su blog, existen varias amenazas a la seguridad si alguien descubriera tu dirección IP, algo que como has visto no es muy difícil.
El más arriesgado es que, tras conocer tu dirección IP, alguien comience a buscar tus redes sociales para determinar la ubicación exacta de tu hogar, mediante herramientas de geolocalización. En tal caso, compartir imágenes de tus viajes en redes no es una gran idea.
Si te vas de vacaciones, no publiques ningún contenido de tu ubicación: si el atacante sabe que estás fuera, te expones a hurtos en el propio domicilio.
Otra de las grandes amenazas consiste en el espionaje en línea, que hace uso de datos cruzados de código abierto con el descubrimiento de tu dirección IP para validar su relación contigo. En este sentido, un acosador de Facebook, por ejemplo, podría utilizar tu nombre para campañas maliciosas.
A partir de aquí, podrían descargar contenido ilegal mediante tu IP –asociada siempre a ti, con tus datos personales–; de esta forma, las autoridades centrarían su investigación en esta dirección, así que tendrías que demostrar el uso ilegal de esta.
Por último, podrías ser víctima de un ataque DDoS –Denegación distribuida de servicio–, en el que se usan máquinas ya infectadas para saturar un servidor. A pesar de que es una modalidad dirigida a negocios y empresas, continúa siendo un gran riesgo para tus dispositivos.
