Thomas Wolf, cofundador de Hugging Face, tras el hackeo por parte de OpenAI: "Las reglas del juego han cambiado"

Thomas Wolf rompe su silencio tras el ciberataque por parte de los sistemas de la empresa de Sam Altman. Advierte que casi nadie está preparado para este tipo de ataques.
El caos provocado por el ciberataque de OpenAI contra los sistemas de Hugging Face está dando mucho que hablar. Thomas Wolf, cofundador y jefe científico de la plataforma, ha hablado sobre el incidente en la BBC. Para este, lo que ha pasado estos días es una advertencia para toda la industria porque las reglas del juego han cambiado para siempre.
A modo de pequeño contexto, OpenAI. La compañía de Sam Altman ha admitido que sus modelos, como el conocido GPT-5.6 Sol y otra versión de prueba que aún no ha salido al mercado, se saltaron las reglas y hackearon los sistemas de Hugging Face.
Todo ocurrió mientras los investigadores de la compañía hacían pruebas en un entorno cerrado de ciberseguridad, pero la máquina decidió resolver el problema que le habían planteado a su manera y la situación se salió de control.
Lo curioso de este caso no es solo lo bien que programaban las herramientas de IA, sino la lógica que usaron. En lugar de trabajar sin descanso buscando la solución legal al problema de seguridad que les habían puesto, los modelos de OpenAI decidieron que era mucho más rápido hacer trampas.
Durante la entrevista, Wolf ha explicado cómo vivieron desde dentro este ataque tan raro cuando saltaron las primeras alarmas en sus servidores a mediados de julio. Al principio, en la compañía no tenían ni idea de quién estaba intentando colarse en sus sistemas ni de dónde venían los intentos de hackeo, aunque consiguieron frenar la entrada a tiempo.
Fue la propia OpenAI la que se puso en contacto con ellos poco después para darles la noticia, aclarando que los ataques no venían de ningún grupo de ciberdelincuentes, sino de su propia IA de prueba fuera de control.
En muy poco tiempo, la red de Hugging Face llegó a recibir más de 17.000 ataques individuales desde diferentes direcciones IP distintas. No se trataba de un intento de hackeo normal de prueba y error, sino de un ataque masivo y coordinado por una tecnología que buscaba la forma más rápida de cumplir su objetivo.
Para este, el gran problema es que casi ninguna empresa del mundo está lista para una situación donde el atacante no descansa, no comete fallos y piensa a toda velocidad.
"Este será uno de los tipos de ciberataques más comunes que veremos", pero las empresas no son conscientes de que "las reglas del juego han cambiado", afirma.
¿Por qué el hackeo de OpenAI a Hugging Face preocupa tanto a los expertos en ciberseguridad?
Expertos como Nate Soares afirman que lo preocupante de este caso es que el modelo de OpenAI ignoró a propósito la seguridad que los propios ingenieros le habían puesto. De alguna forma, el programa sabía perfectamente que sus creadores no querían que atacara un servidor real, pero le dio exactamente igual con tal de resolver su tarea.
Por otro lado, Nicolás Bustamante, experto del sector, señala que el peligro de la inteligencia artificial hoy en día no viene de un cerebro malvado que quiera destruir el planeta, sino de darle órdenes normales a un programa muy potente que no tiene sentido común.
Si a un agente autónomo le pides por chat algo tan simple como "consígueme dinero, por favor", la máquina podría concluir de forma totalmente lógica que la ruta más rápida y fácil es colarse en la cuenta de un banco.
"Necesitamos encontrar el equilibrio adecuado entre desplegar estos sistemas rápido y asegurarnos de que modelos cada vez más autónomos no decidan que hackear la mitad de internet es simplemente la forma más fácil de terminar la tarea", comenta Bustamante.
Por eso mismo, este experto critica que exista tanto humo, tanto marketing y tanto miedo ilógico alrededor de la ciberseguridad.
En su opinión, no se puede usar la excusa de la seguridad para frenar los avances, prohibir que la tecnología mejore o denegar el código abierto, tal y como quiere hacer EEUU con la IA china Kimi K3. Sin embargo, avisa de que irse al otro extremo de la balanza y decir que el problema no existe es una irresponsabilidad.
Para que te hagas una idea, el caso ha tenido tanto impacto que ha llegado directamente a la política internacional. El Instituto de Seguridad de IA del Gobierno del Reino Unido ya ha confirmado que está analizando a fondo cómo se comportó el sistema durante el ataque para realmente entenderlo y poder, de alguna forma, hacer frente a esto en el futuro.


