Adiós a la "memoria de pez", científicos identifican la proteína que permite al cerebro retener la información en el corto plazo

Un equipo de la Universidad de Barcelona ha descubierto que una proteína es fundamental para la memoria RAM del cerebro de un ser humano.
Las máquinas y los seres humanos somos muy parecidos y, aunque no tengamos una memoria RAM, sí contamos con una memoria volátil destinada a ejecutar tareas que acabarán olvidándose.
Esto es lo que se conoce como memoria de trabajo o memoria operativa, una especie de reserva volátil para recordar ese número de teléfono que estás escribiendo o realizar actividades de cálculo básico al mirar el ticket de la compra.
En definitiva, la memoria de trabajo es una función cognitiva esencial para la rutina diaria, ya que es la encargada de retener temporalmente datos necesarios para actividades cotidianas.
En algunos tipos de enfermedades neurodegenerativas, esta capacidad se puede ver afectada, con lo cual es un campo de estudio activo entre la comunidad neurocientífica, como ha ocurrido con una de las últimas investigaciones.
Según un estudio liderado por Francisco José López-Murcia, profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud y del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (UBneuro), se ha logrado identificar una ruta molecular en el cerebro que es decisiva para el funcionamiento correcto de este tipo de memoria.
Concretamente, en el estudio publicado en fase previa en Cell Reports, la proteína estudiada ha sido la denominada Munc13-1, un factor clave para la liberación de neurotransmisores, los que permiten que exista sinapsis entre las neuronas.
"Los resultados revelan que cuando Munc13-1 no podía detectar adecuadamente las señales de calcio, las sinapsis perdían gran parte de su capacidad para fortalecerse temporalmente durante la actividad repetida", explica Francisco José López-Murcia, profesor del Departamento de Patología y Terapéutica Experimental de la Universidad de Barcelona, en un comunicado de la propia universidad.
A nivel práctico, este trabajo también ha puesto el foco en el papel de la proteína Munc13-1 como parte central que facilita la adaptación de las sinapsis para sostener la transferencia de información durante momentos de alta actividad.
Básicamente, esta proteína permite contar con un tipo de memoria que sirve de apoyo importantísimo para el funcionamiento correcto del cerebro, como han demostrado con sus pruebas.
"La alteración de la vía de señalización calcio-fosfolípidos aumentó el umbral para inducir potenciación postetánica y redujo su magnitud, lo que indica que esta vía es especialmente importante para desencadenar fuertes aumentos a corto plazo en la transmisión sináptica", explica López-Murcia.
En el caso de la medicina neurológica, esto es un gran avance para comprender mejor un amplio espectro de síntomas neurológicos, como la discapacidad intelectual, durante los cuales se han identificado múltiples dominios de esta proteína, al menos con el gen mutado UNC13A.
Y, cómo no, suponen también un mayor conocimiento en cómo se comporta el cerebro humano, uno de los órganos de los que menos se sabe.
"Estos resultados presentan una evidencia experimental a la idea de que la memoria de trabajo puede depender no solo de una activación neuronal sostenida, sino también de cambios transitorios –dependientes de la actividad– en la transmisión sináptica que retienen temporalmente la información en los circuitos neuronales", añade.
