Arqueólogos en shock, el Valle de los Reyes en Egipto en serio riesgo de derrumbe: más de 3.300 años de historia en peligro

La tumba del faraón Tutankamón, una de las más emblemáticas del Antiguo Egipto, corre riesgo de derrumbarse. Expertos piden que se tomen medidas urgentes para evitar una perdida irreparable.
Un estudio reciente ha hecho saltar las alarmas entre los arqueólogos, y es que se ha confirmado que la tumba de Tutankamón, una de las joyas más valiosas del Valle de los Reyes en Egipto, presenta grietas estructurales que podrían provocar su colapso si no se actúa pronto.
El hallazgo, publicado en la revista Nature, ha puesto en alerta al Gobierno egipcio y a la comunidad científica internacional. Con más de 3.300 años de antigüedad, la tumba del joven faraón sigue siendo uno de los lugares más visitados y estudiados del planeta, pero su conservación pende de un hilo.
Los investigadores de la Universidad de El Cairo han detectado daños que avanzan lentamente, impulsados por la humedad, las filtraciones de agua y la fragilidad de la roca. Lo que empezó como un pequeño deterioro amenaza ahora con convertirse en un colapso histórico.
El profesor Sayed Hemada, autor principal del estudio, advierte que el problema no se limita a la tumba de Tutankamón. Las montañas que rodean el valle están fracturadas y podrían provocar desprendimientos sobre otras tumbas reales. "Es una carrera contra el tiempo", señala.
Qué está sucediendo bajo tierra en el Valle de los Reyes
Las investigaciones revelan grietas profundas en el techo y las paredes de la cámara funeraria de Tutankamón, además de una falla estructural en la entrada principal. Las filtraciones de agua, especialmente tras las lluvias estacionales, se cuelan por esas fisuras, debilitando la piedra y generando una fractura interna causada por la presión acumulada dentro de la roca.
El material original de la tumba, el esquisto de Esna, agrava el problema, puesto que se trata de una roca muy sensible a la humedad, que se expande y contrae con los cambios de temperatura, ampliando cada grieta con el paso del tiempo.

A ello se suma un nuevo enemigo como lo son los hongos, que proliferan en los muros por la condensación y están dañando las pinturas funerarias. Aunque Egipto es un país árido, sus lluvias ocasionales son devastadoras, donde el terreno no absorbe el agua que se acumula y busca salida entre las grietas del subsuelo.
El antecedente más grave ocurrió en 1994, cuando una fuerte inundación anegó varias tumbas del Valle de los Reyes, incluida la de Tutankamón. Aquella tormenta marcó un antes y un después: abrió nuevas fisuras, generó hongos y debilitó la base de la estructura.
Expertos afirman que el agua es el enemigo más peligroso para este tipo de estructuras. No solo erosiona, sino que transforma químicamente la piedra, explica el geólogo Mohamed Atia Hawash, coautor del estudio. Las filtraciones alteran la composición mineral del esquisto y aceleran su descomposición, y cada temporada de lluvias deja un daño que se acumula año tras año.
Expertos piden actuar de inmediato
Los arqueólogos han pedido intervenciones inmediatas para salvar la tumba. Entre las medidas propuestas están los estudios geológicos de alta precisión, la instalación de sensores para monitorear la humedad y el refuerzo de la cámara funeraria con soportes estructurales.
Del mismo modo, reclaman un sistema de protección contra inundaciones, similar al que ya se aplicó en la tumba de Ramsés VI. Expertos temen que, si no se adoptan medidas preventivas, la combinación de agua, presión interna y deterioro natural pueda provocar un colapso que afecte no solo a Tutankamón, sino a otras tumbas reales del valle.
Cabe señalar que Tutankamón reinó entre 1332 y 1323 a. C., y murió con apenas 18 años. Su tumba fue descubierta en 1922 por Howard Carter, en uno de los hallazgos más importantes del siglo XX. Su cámara funeraria conserva murales únicos, objetos rituales y la célebre máscara de oro, símbolo universal del antiguo Egipto.
Es un testimonio histórico y científico que cambió para siempre la egiptología, y el estudio de su tumba permitió entender las prácticas funerarias, las técnicas artísticas, así como la vida cotidiana del Egipto faraónico. Perderla sería perder una de las fuentes más ricas de conocimiento arqueológico del mundo.
El Valle de los Reyes alberga más de 60 tumbas faraónicas, muchas de ellas excavadas en el mismo tipo de roca. Los investigadores advierten que las fracturas en las montañas circundantes podrían provocar desprendimientos capaces de dañar todo el complejo arqueológico.
A ello se suma un factor difícil de controlar: el cambio climático. Las lluvias intensas, los contrastes de temperatura y la erosión acelerada por el turismo están transformando el paisaje del valle. Cada grieta que se abre hoy puede convertirse en un desastre dentro de unos años si no se refuerzan las estructuras.

