Esta batería hecha de hongos no necesitas recargarla, pero tendrás que alimentarla

Generado con IA

Los científicos han desarrollado una batería fúngica que se hace con impresora 3D. Es biodegradable, pensada para combatir los residuos electrónicos de la tecnología.

Elon Musk ha lanzado un aviso sobre la posible crisis eléctrica que sufrirá el mundo pronto y el apagón de España podría ser una advertencia, pero lo bueno es que ya hay nuevos proyectos para impedir que eso pase. Por ejemplo, la energía eólica, sistemas de paneles solares y la ambiciosa construcción de reactores de fusión.

Los científicos no se han quedado con los brazos cruzados durante los últimos años e incluso Tesla ha innovado con su batería 4680. Pero, existe un descubrimiento en especial que no se había visto antes y es tan extraño como impresionante: las baterías hechas de hongos.

Un material orgánico ha sido utilizado para generar este tipo de componentes, obteniendo una reacción inesperada que podría cambiar el mundo en el futuro. La acumulación de desechos electrónicos, que son dañinos para el medio ambiente y la alta demanda de la infraestructura de la inteligencia artificial, podrían ser reducidos con este método de creación.

¿Cómo es posible generar electricidad con hongos?

Una de las principales amenazas tecnológicas para este año y los siguientes, es la basura tecnológica. Detrás de la creación de los smartphones, ordenadores, consolas y otros aparatos electrónicos se esconden millones de toneladas de desechos que impactan contra la naturaleza.

Teniendo esto en cuenta, los expertos del instituto Empa en Suiza se han puesto manos a la obra para traer una posible solución y quién diría que los hongos podrían ser la salvación. Por muy extraño que parezca, esto es oficial, se pueden crear baterías fúngicas que no requieren de recargas energéticas.

Para crearla, han hecho uso de una impresora 3D especial que es capaz de producir el producto con una tinta que está hecha “a base de celulosa” y utilizando otros materiales orgánicos para que se mantengan los nutrientes necesarios dentro de ella. De esta manera, aseguran que las células fúngicas permitan el crecimiento y sean conductoras.

“Ya es bastante difícil encontrar un material en el que los hongos crezcan bien. Pero la tinta también debe ser fácil de extruir sin destruir las células y, por supuesto, queremos que sea conductora de electricidad y biodegradable”. — Gustav Nyström (jefe del laboratorio de Materiales de Celulosa y Madera).

Carolina Reyes, investigadora de Empa, explica que “por primera vez, hemos combinado dos tipos de hongos para generar una celda de combustible funcional”, destacando que la composición interna se ha hecho con especies como el Saccharomyces cerevisiae que sirve como levadura y el Trametes Pubescens que es un hongo sapróbico anual.

El primero se encarga de consumir el azúcar integrada en las celdas de la batería (en el ánodo) para que los electrones sean liberados, mientras que el segundo usa el mecanismo de las enzimas en el cátodo para que produzca energía eléctrica.

Algo interesante que mencionan los especialistas es que, como tal, “no es una batería”, sino una “celda de combustible microbiana”, ya que es un proceso que funciona tal cual como lo los microorganismos. 

En pocas palabras, hay vida en estos componentes, por lo que sus metabolismos “convierten los nutrientes en energía”, además, se conservan secas y se activan con agua y nutrientes (tienes que alimentarlas).

¿Para qué sirven las baterías fúngicas?

Según lo que dice BGR, estos modelos contienen de 300 a 600 milivoltios, siendo capaces de servir para acciones determinadas durante aproximadamente 65 horas y son biodegradables. Su ciclo de vida termina donde comenzó, en la naturaleza.

¿En qué se puede utilizar estas baterías? Aunque todavía siguen investigando para encontrar una mayor estabilidad, son capaces de suministrar electricidad a los dispositivos de bajo consumo, como sensores de temperatura o en aparatos para agricultura, ya que evitan el exceso de desechos tecnológicos y tóxicos al consumirse o descomponerse.

En el futuro podría ser una de las formas sostenibles de reducir el impacto ambiental que causa el desarrollo de nuevos aparatos electrónicos y la obsolescencia programada. Con los avances que se realicen desde este momento, en unos años, la manera en la que los hongos generan electricidad mejorará considerablemente.

Este sería otro de los grandes proyectos innovadores que se suman a la batalla contra el problema de la basura electrónica. La investigación continúa y hay que estar atentos a las novedades que traen estos componentes al mundo porque tal vez sean más importantes de lo que muchos piensan.

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