Baterías por gravedad sin materiales raros, el arma china para dominar la energía

La nueva tecnología china promete transformar el almacenamiento de energía renovable con las baterías de gravedad, que utilizan principios físicos fundamentales en lugar de metales raros como las de litio.
En medio de la creciente demanda de energía y la necesidad urgente de almacenar la electricidad generada por energías renovables, China ha puesto en marcha una innovadora tecnología, las baterías por gravedad.
Estas baterías aprovechan la fuerza de la gravedad para almacenar y liberar energía, sin depender de materiales raros o caros como el litio, lo que las convierte en una alternativa atractiva para resolver el almacenamiento de energía a gran escala de forma sostenible y económica.
Este sistema, en pleno desarrollo, está demostrando su viabilidad en proyectos como el EVx en China, un ejemplo claro de cómo la tecnología podría revolucionar el futuro energético global.
¿Cómo funcionan las baterías por gravedad?
Las energías renovables, como la solar y la eólica, están revolucionando la producción de electricidad, pero su intermitencia presenta un desafío importante, el almacenamiento. Durante el día, el sol puede generar una gran cantidad de energía, pero por la noche esta se pierde, al igual que la energía producida cuando el viento no sopla.
Para que las redes eléctricas puedan aprovechar todo su potencial, es necesario contar con soluciones que almacenen esta energía hasta que se necesite.
A día de hoy, las baterías de iones de litio son las más utilizadas para este fin, pero su dependencia de materiales como el litio y los problemas asociados a su reciclaje hacen que muchos busquen alternativas más sostenibles. En este contexto, las baterías por gravedad surgen como una opción prometedora.

Las baterías por gravedad funcionan mediante un principio sencillo, la de aprovechar la energía potencial de una masa elevada. Cuando un bloque pesado, o un cuerpo similar, se eleva, almacena energía gracias a la fuerza gravitacional. Al liberar esa masa y dejarla caer, esta energía se convierte en electricidad mediante un generador o turbina.
A diferencia de las baterías tradicionales, las cuales pierden capacidad con el tiempo debido al desgaste de sus componentes, la energía almacenada en un sistema gravitacional no se degrada, ofreciendo una solución más duradera.
El proyecto EVx, ubicado en Rudong, China, liderado por la colaboración entre la empresa suiza Energy Vault y el gobierno chino, es uno de los ejemplos más destacados del almacenamiento de energía por gravedad, según Interesting Engineering. Con una torre de 120 metros de altura, el sistema levanta bloques de 24 toneladas utilizando el excedente de energía.
Cuando la red requiere electricidad, los bloques caen, generando energía de nuevo. Con una capacidad de 100 MWh y una eficiencia superior al 80%, el sistema ha demostrado ser no solo eficiente, sino también viable a largo plazo.
Lo que hace único al proyecto EVx es su uso de materiales fácilmente disponibles, como tierra o arena, para la construcción de los bloques, eliminando la necesidad de materiales raros y costosos. Además, la construcción de la torre se basa en recursos locales, lo que reduce los costos.
La estrategia geopolítica de China: reduciendo la dependencia del litio
China, al ser un actor clave en el mercado global de baterías de iones de litio, se enfrenta al reto de diversificar su enfoque en las energías renovables. Aunque aún controla una gran parte del suministro de litio, el país está apostando por el almacenamiento por gravedad como una estrategia para reducir su dependencia de los recursos minerales y mejorar su seguridad energética.
Este enfoque también podría ofrecerle una ventaja competitiva en el ámbito energético global si otras naciones adoptan este tipo de tecnología.
A pesar de sus ventajas, el almacenamiento por gravedad no está exento de desafíos. Los costos iniciales de construcción de las instalaciones son altos, y la infraestructura necesaria para estos sistemas (torres o pozos profundos) requiere grandes inversiones.
Sin embargo, a largo plazo, los costos operativos son significativamente más bajos que los de las baterías de iones de litio, y su impacto ambiental es mínimo.
El concepto de las baterías por gravedad ya está siendo probado en diversas ubicaciones, y se espera que en los próximos años se construyan más instalaciones, especialmente en áreas con grandes espacios verticales disponibles. Aunque aún se enfrenta a obstáculos, como el costo y la aceptación social de las nuevas infraestructuras, su potencial es innegable.