Es la catarata más grande del mundo, pero existe una razón por la que nunca has oído hablar de ella (ni la podrás visitar)

Ni las del Niágara ni las de Iguazú pueden compararse con este fenómeno natural que, dada su naturaleza, nunca suele aparecer dentro de los libros de viajes. 

Las cataratas son, sin ninguna duda, uno de los fenómenos naturales más espectaculares que existen en la naturaleza. En especial las de mayor tamaño, acostumbran a ser un reclamo para turistas de todo el mundo. Tanto, que incluso sin ser un experto explorador seguro que al pensar en ellas te vienen a la cabeza algunas de las más conocidas del mundo, casi todas en América. 

Lo curioso del asunto es que, si bien para casi todo el mundo las cataratas del Niágara en Canadá o las de Iguazú en Sudamérica resultan especialmente populares, no son las más grandes de la Tierra. Este honor pertenece a otras que, por el contrario, no suelen contar con mucha fama. Pero en realidad existe una razón para ello, y para que no pudieses ir a verlas, aunque quisieras. 

Las cataratas más grandes del mundo

El motivo por el que las cataratas más grandes del mundo no suelen salir en los libros de viajes ni ser anunciadas como un reclamo turístico es sencillo: no pueden verse a simple vista. O lo que viene a ser lo mismo, esta maravilla natural se encuentra debajo del océano, concretamente en el estrecho de Dinamarca, en un punto entre Groenlandia e Islandia. 

Por extraño que pueda parecer, tal y como señala el medio IFL Science, el fenómeno tiene una explicación científica. Las cascadas submarinas tienen su origen debido a las diferencias que existen entre la salinidad del agua y la temperatura de la misma. Algo que termina por afectar a su densidad. En este caso, el agua fría del mar de Groenlandia choca con la más cálida del mar de Irminge.

Aún así, estas cascadas tienen unas dimensiones impresionantes, que están muy por encima de todo lo que se pueda disfrutar sobre la superficie, en cualquier rincón del mundo. Para darse cuenta solo es necesario echar un vistazo a los datos: tienen 3.505 metros de alto, y un impresionante flujo de agua de 175 millones de metros cúbicos por segundo. Son las más caudalosas del planeta. 

En cualquier caso, la explicación por la que estas extraordinarias cascadas suelen ser desconocidas para la mayoría de la gente es sencilla: no se disfrutar desde la superficie, por mucho que su existencia resulte fundamental para la llamada circulación termohalina. O lo que es lo mismo, las corrientes que ayudan a regular el clima alrededor de todo el planeta.

Fuente: NOAA.
Fuente: NOAA.

Un secreto revelado hace no tanto tiempo

El hecho de que las cataratas más grandes del mundo acostumbren a pasar desapercibidas, también tiene otra razón de ser: su naturaleza submarina hizo que, al contrario de lo que suele suceder con las terrestres, tardaran en ser descubiertas. Los científicos solo fueron capaces de comprender su naturaleza en las relativamente recientes décadas de los años 50 y 60.

De hecho, hasta ya entrados los 80 y 90 no se contó con los vehículos submarinos adecuados para poder medir de manera minuciosa aspectos como su flujo de agua. Fue entonces cuando se demostró que, efectivamente, el fondo del océano todavía puedes esconder muchos secretos fascinantes en alguna parte. 

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