China esconde un espejo del tamaño de 30 campos de fútbol con una sensibilidad tal que 10.000 personas fueron expulsadas de sus hogares para crear un "área de silencio": un simple microondas a 5 kilómetros lo deja ciego

Radiotelescopio FAST
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En lo más profundo de China se oculta FAST, el mayor radiotelescopio de la Tierra, una estructura colosal con una sensibilidad tan extrema que exige un silencio radioeléctrico total a varios kilómetros de distancia.

En las profundidades de la cuenca kárstica de Dawodang, en la provincia china de Guizhou, se esconde FAST, una estructura colosal que parece sacada de una película de ciencia ficción

Desde septiembre de 2016, el radiotelescopio FAST (Five-hundred-meter Aperture Spherical Radio Telescope), apodado en mandarín como Tianyan ("el Ojo del Cielo"), escucha los rincones más lejanos del universo.

Con una superficie de captación equivalente a 30 campos de fútbol, se trata del radiotelescopio de antena única más grande y sensible jamás creado por el ser humano

Sin embargo, esta inmensa capacidad de escucha esconde una fragilidad asombrosa: un electrodoméstico común, como ese microondas que utilizas para calentarte el café cada mañana, o un teléfono móvil a kilómetros de distancia, es capaz de "ensordecer" y dejar sin capacidad de captación al radiotelescopio .

El mayor "oído" de la Tierra y su extrema sensibilidad

La zona de captación de FAST supera en más de 2,5 veces el que tenía el histórico Observatorio de Arecibo en Puerto Rico antes de su colapso en 2020. Su objetivo es captar señales de radio increíblemente débiles emitidas por diversos fenómenos desde las profundidades del espacio exterior.

Pero esa misma capacidad de captación tan colosal convierte cualquier emisión electromagnética en los alrededores en un auténtico dolor de cabeza para los astrofísicos chinos.

Un router WiFi, el mando a distancia o un smartphone encendido generan un "ruido" que tapa cualquiera de las las débiles ondas del espacio profundo.

La sensibilidad de FAST es tal que en varias ocasiones los investigadores creyeron haber detectado señales de civilizaciones extraterrestres, para terminar reconociendo que se trataba de interferencias generadas por la propia tecnología humana.

Casi 10.000 personas reubicadas para conseguir el "silencio radioeléctrico"

Para garantizar que el radiotelescopio pudiera funcionar sin interferencias, el gobierno chino tomó una decisión drástica: borrar del mapa la actividad humana en sus alrededores

Para ello no dudó en expulsar de sus casas a casi 10.000 residentes de la zona, realojándolos en nuevos complejos residenciales construidos a kilómetros de distancia.

Irónicamente un lugar creada para mantenerse en la más estricta soledad se ha transformado en una atracción turística que ya ha recibido a más de 240.000 visitantes. Aunque el turismo ha reactivado la economía de la región, la visita exige el cumplimiento de unas normas de lo más estrictas como la prohibición para acceder al lugar con un teléfono móvil, cámara digital o reloj inteligente.

Sin embargo, existe un obstáculo que ni las leyes locales ni la reubicación de los residentes ha podido evitar: los satélites de telecomunicaciones en órbita baja como los de Starlink de Elon Musk

La proliferación de satélites privados que cruzan el cielo emitiendo señales constantemente representa una fuente de interferencias inevitables que dificulta la búsqueda del silencio perfecto necesaria para el correcto funcionamiento del mayor radiotelescopio del mundo.

Imagen de portada: By SCJiang - Own work, CC BY-SA 4.0

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Ivan Muñoz

Responsable de audiencias

ván Muñoz, responsable de audiencias, se encarga de la gestión de los equipos de redacción, estrategia editorial y SEO de Computer Hoy.