Científicos aseguran haber encontrado una forma de llegar a Alfa Centauri en solo 20 años

Alfa Centauri
Alfa CentauriGenerada con IA

Científicos proponen usar láseres para impulsar naves hacia Alfa Centauri en solo 20 años mediante una nueva tecnología de propulsión con luz.

Un grupo de investigadores afirma haber dado un paso importante hacia uno de los grandes sueños de la exploración espacial: viajar a sistemas estelares cercanos en tiempos humanos.

El objetivo es nada menos que llegar a Alfa Centauri en alrededor de 20 años, una reducción drástica frente a los miles de años que requieren los métodos de propulsión actuales.

El estudio, publicado en la revista Newton, propone un sistema basado en láseres que podría impulsar y dirigir objetos a distancia sin contacto físico. La idea es utilizar haces de luz de alta potencia para empujar estructuras especiales diseñadas a escala microscópica, conocidas como metajets, que reaccionan al impacto de la luz.

Estos dispositivos, más pequeños que el grosor de un cabello humano, incorporan superficies nanométricas que modifican cómo se comporta la luz al reflejarse. Gracias a estas estructuras, los investigadores han logrado controlar su movimiento en tres dimensiones, algo que aseguran que no se había conseguido antes con este tipo de manipulación óptica.

La luz, al reflejarse en una superficie, transfiere una pequeña cantidad de impulso. Aunque en la vida cotidiana este efecto es insignificante, en entornos de microgravedad puede acumularse y generar movimiento. Este mismo concepto ya se ha explorado con velas solares, capaces de aprovechar la radiación del Sol como forma de propulsión.

La novedad de este enfoque es que no se limita a la luz solar, sino que introduce el uso de láseres dirigidos desde una fuente externa, lo que permitiría un control mucho más preciso. Según los investigadores de la Universidad Texas A&M, esto podría escalarse desde microdispositivos hasta estructuras mucho mayores, incluyendo posibles velas interestelares.

En teoría, cuanto más potente sea el haz de luz, mayor sería la fuerza aplicada, lo que abre la puerta a aplicaciones mucho más ambiciosas que las actuales.

Sin embargo, el proyecto aún está lejos de ser una realidad práctica. Los experimentos se han realizado en entornos controlados con fluidos para simular condiciones de baja gravedad, pero el siguiente paso sería probar el sistema en el espacio real. Los científicos buscan ahora financiación para llevar estas pruebas a entornos de microgravedad.

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