Científicos descubren un nuevo tipo de madera “midwood” con propiedades sorprendentes

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Una investigación ha demostrado la existencia de un nuevo tipo de madera que sería capaz de atrapar entre dos y seis veces más dióxido de carbono que otras formaciones.

La Tierra tiene 73.300 especies de árboles actualmente y se estima que 9.000 más aún no se conocen. De esta cantidad, casi 8.000 se pueden visitar en las 15 hectáreas del jardín botánico de la Universidad de Cambridge. Esta colección se ha convertido en una mina de oro para los investigadores.

Raymond Wightman, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), y Jan Łyczakowski, de la Universidad Jagellónica de Cracovia (Polonia) han estudiado la estructura interna de la madera en cientos de especies de árboles en la Tierra. ¿El resultado? Existe un nuevo tipo de madera que cambia las clasificaciones actuales para siempre.

La técnica que se ha utilizado durante años es el análisis en seco, pero los autores del estudio proponen observar los tejidos vegetales en estado húmedo. La investigación publicada en la revista New Phytologist ha descrito el descubrimiento como un "nuevo tipo de madera" que se suma a las dos categorías existentes: madera blanda y dura.

La "madera media" podría frenar el cambio climático

La madera blanda procedente de coníferas con un crecimiento rápido como pinos y abetos, mientras que la madera dura tiene hoja caduca con árboles como robles y arces que tardan décadas en madurar. La "midwood" o madera media está presente en árboles que nacieron entre 30 y 50 millones de años atrás y han evolucionado poco.

Esta época se caracteriza por cambios importantes en la concentración de CO2 en la atmósfera, que bajó para poder crear la vida en la Tierra. Los árboles absorben el dióxido de manera natural, así que se cree que estas especies tuvieron un papel importante.

Estos árboles se encontraban principalmente en América con ejemplos como el tulipero de Virginia (Liriodendron tulipifera), que abarca toda la costa atlántica central de Estados Unidos. Los bosques de esta especie almacenan entre dos y seis veces más carbono que otras formaciones.

El secreto del tulipero de Virginia está en las macrofibras de celulosa con un diámetro de 22 nanómetros, frente a los 16 nm de la madera dura y los 28 nm de la blanda. Las diferencias en el diámetro permiten calcular la concentración de carbono que pueden absorber.

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