Científicos descubren un "tercer estado" entre la vida y la muerte: ¿El futuro de la medicina regenerativa?

Científicos han creado pequeños robots vivos a partir de células humanas que pueden moverse. Las posibilidades son infinitas de ser así, ya que podrían ayudar a curar heridas o tejidos del cuerpo humano que están dañados.
Sí, esto parece sacado de alguna película de ciencia ficción, pero resulta que la ciencia nunca para y siempre tiene guardada alguna que otra sorpresa o descubrimiento para el mundo que deja con la boca abierta y muchas dudas.
Ahora se ha podido saber que existen células que podrían ser más resistentes de lo que se pensaba e incluso después de que un organismo muere, estas pueden seguir funcionando si se les da el ambiente adecuado.
Científicos recogieron células de piel de embriones de rana muertos y, para la sorpresa de muchos, estas se reorganizaron en nuevas criaturas llamadas xenobots. Estos mini-organismos pueden moverse y hasta replicarse. Comentar que esto no es algo nuevo y que un estudio inicial en 2020 ya presentó a los xenobots.
Por otro lado, estos científicos también han creado lo que han denominado como antrobots a partir de células pulmonares humanas. Estos mini-organismos no solo pueden moverse y autorrepararse, sino que también pueden reparar neuronas dañadas en su entorno cercano, abriendo un nuevo frente en lo que a medicina regenerativa se refiere.

Su creación comienza con una sola célula que recogen los médicos de la tráquea de una persona. Después de crecer y multiplicarse, estas células se unen de forma masiva en estructuras con cilios, similares a pelos en la tráquea humana.
"En nuestra revisión publicada recientemente, describimos cómo ciertas células, cuando se les proporcionan nutrientes, oxígeno, bioelectricidad o señales bioquímicas, tienen la capacidad de transformarse en organismos multicelulares con nuevas funciones después de la muerte", comentan.
¿Qué determina si una célula puede entrar en este "tercer estado"?
Ahora los científicos están investigando factores como el ambiente, la actividad metabólica y las técnicas de conservación. Parece que diferentes tipos de células tienen diferentes habilidades para sobrevivir después de la muerte.
En cuanto a sus aplicaciones, lo cierto es que se abre un mundo lleno de posibilidades. Tal y como comentan y poniendo solo un ejemplo, los antrobots podrían obtenerse a partir del tejido vivo de una persona para administrar medicamentos sin dar pie a una respuesta inmunitaria caótica. Los antrobots diseñados e inyectados en el cuerpo podrían poner fin a la aterosclerosis o la fibrosis quística.
Pero que todo el mundo esté tranquilo, estas nuevas formas de vida tienen un "interruptor de apagado" natural. Se degradan después de unas semanas, así que no va a haber un ejército de xenobots tomando el control. La naturaleza, al parecer, pensó en todo.
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Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.