Científicos descubren una montaña bajo el mar cuatro veces más alta que el rascacielos más alto de la Tierra: casi 2.300 metros más alta

Bajo el Pacífico, la Dorsal de Nazca esconde estructuras colosales y ecosistemas desconocidos. Los investigadores están hallando especies jamás observadas por el ser humano.
El edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, parece una miniatura comparado con lo que se esconde bajo el Pacífico. Y es que un equipo de oceanógrafos ha descubierto y mapeado una montaña submarina de 3.109 metros de altura.
De acuerdo con información publicada por el Schmidt Ocean Institute, se encuentra frente a las costas de Chile y supera en cuatro veces la altura del rascacielos de Dubái.
Es importante mencionar que no se trata solo de una inmensa formación geológica; es un ecosistema virgen donde acaban de grabarse criaturas que la ciencia nunca había visto con vida.
Un gigante geológico superior al Monte Olimpo
El hallazgo se ha producido en la Dorsal de Nazca, una región de aguas internacionales situada a casi 1.500 kilómetros de la costa chilena. Hasta hace muy poco, esta zona era una mancha borrosa en los mapas de baja resolución.
La montaña recién cartografiada tiene una elevación que supera incluso al Monte Olimpo de Grecia. A diferencia de los picos terrestres, moldeados por la erosión del viento y la lluvia, estos colosos submarinos crecen en la oscuridad absoluta.
El equipo de investigación ha desplegado su tecnología más avanzada para documentarlo. Y, para ello, utilizaron robots submarinos capaces de soportar presiones extremas, que han iluminado por primera vez las laderas de esta estructura.
Sin embargo, lo que las cámaras lograron revelar fue un paisaje abrupto que rivaliza con las grandes cordilleras de la superficie, oculto hasta ahora por kilómetros de columna de agua.

Graban por primera vez un calamar que solo se conocía muerto
El valor del descubrimiento trasciende la geología; es un hito biológico. Sobre todo porque durante la inmersión, los sensores captaron al calamar del género Promachoteuthis. Es la primera vez en la historia que se filma a un ejemplar vivo de esta especie.
Hasta la fecha, los biólogos marinos solo conocían su existencia a través de muestras muertas y dañadas que aparecían ocasionalmente en las redes de pesca comercial.
Pero verlo nadar en su hábitat natural cambia radicalmente la comprensión de su comportamiento y morfología.
El robot también documentó la presencia del pulpo Casper, un cefalópodo sin pigmentación de aspecto fantasmal, así como colonias de sifónos Bathyphysa.
Estos últimos, conocidos coloquialmente como "monstruos del espagueti volador", son organismos coloniales que rara vez se observan con tal nivel de detalle. Por ello, esta expedición ha puesto imagen y movimiento a especies que parecían desaparecidas.
Un refugio con veinte nuevas especies potenciales
Cabe señalar que la montaña descubierta no es roca estéril, sino un oasis de vida en medio del océano. Sus laderas albergan jardines de esponjas y corales de aguas profundas milenarios, que prosperan gracias a las corrientes ricas en nutrientes que la propia montaña desvía hacia arriba.
Este entorno actúa como refugio para formas de vida que no se encuentran en el lecho marino plano circundante. De hecho, el equipo científico ha recolectado muestras que sugieren el hallazgo de unas 20 nuevas especies.
Desde crustáceos hasta peces de roca, estos organismos serán analizados ahora por taxónomos para su clasificación oficial.
El descubrimiento subraya una realidad, y es que hasta ahora conocemos con mayor precisión la superficie de Marte que la topografía de nuestros propios océanos. La Dorsal de Nazca guarda todavía secretos masivos esperando a ser iluminados por el foco de un robot.

