Construyen turbinas eólicas bajo el mar para generar energía pero "producen" algo que nadie imaginaba

Un proyecto de energía eólica marina demuestra que los aerogeneradores no solo generan electricidad limpia, sino que también pueden favorecer la recuperación de la vida marina bajo el mar.
Lejos de la costa, el fondo del océano guarda secretos. Esta área está comenzando a mostrar signos de transformación, revelando un ecosistema que nunca se había imaginado en estas profundidades.
Estructuras pensadas únicamente para resistir las duras condiciones del océano están empezando a transformarse en un entorno repleto de vida.
Durante años, el fondo marino en esta área fue tratado como una base neutra sobre la que construir infraestructuras.
La vida nunca fue un objetivo, por lo que el fondo marino se mantenía plano y desprovisto de refugios, sin estructuras donde los organismos pudieran asentarse ni ambientes que retuvieran nutrientes.
Esto comenzó a cambiar con la llegada de nuevas estructuras submarinas, más pesadas y sólidas. Su diseño incluye cavidades, superficies rugosas y espacios interiores que alteran el flujo del agua y crean zonas de calma.
La naturaleza respondió dado que los primeros organismos microscópicos se fijaron a las nuevas superficies, seguidos por moluscos, peces y otras especies que encontraron refugio y zonas de reproducción. Con el tiempo, los sedimentos comenzaron a estabilizarse y la calidad del agua mejoró.
Estas estructuras, conocidas como Cubos de Arrecife, se encuentran bajo aerogeneradores marinos del proyecto OranjeWind, desarrollado por RWE y TotalEnergies en el mar del Norte neerlandés. Colocados alrededor de las turbinas, no solo refuerzan la infraestructura, sino que también transforman el entorno en un hábitat marino emergente.
Los científicos lo están documentando a lo largo de meses y años mediante cámaras, sensores y buceos repetidos.
Mientras que en la superficie los aerogeneradores producen electricidad limpia, bajo el agua están generando algo inesperado: ecosistemas. peces, ostras y otras especies regresan poco a poco, convirtiendo estas infraestructuras energéticas en entornos similares a arrecifes.
En el mar del Norte, la energía renovable ya no solo reduce emisiones, sino que también demuestra que, con un diseño adecuado, puede ayudar a que la vida vuelva al océano.