Desarrollan una revolucionaria batería que funciona con residuos atómicos

Los investigadores están transformando los desechos nucleares en energía mediante baterías que convierten la radiación en electricidad, alimentando sensores y tecnología para la exploración espacial.
Las baterías nucleares, que convierten la energía generada por la desintegración radiactiva en electricidad, están revolucionando el campo de la energía sostenible. Estas innovadoras fuentes de energía son perfectas para entornos donde no es posible acceder a fuentes de alimentación tradicionales, como en el espacio profundo o investigaciones científicas en el océano.
Al aprovechar la energía de isótopos radiactivos, estas baterías no solo ofrecen una autonomía prolongada, sino que también son muy eficientes en condiciones extremas, donde otras fuentes de energía fallarían.
Esta tecnología podría ser clave en áreas tan diversas como el internet de las cosas, los implantes médicos y la gestión de residuos nucleares.
Cómo las baterías nucleares aprovechan los desechos atómicos para generar electricidad
Las baterías nucleares emplean principalmente dos métodos para convertir la energía radiactiva en electricidad, según informa The Brighter Side of News. Uno de los más comunes es el efecto Seebeck, que utiliza la energía térmica liberada por los isótopos en descomposición, como los que alimentan las sondas espaciales de la NASA.
El otro método que se está investigando es la ionización, que convierte la radiación en electricidad mediante semiconductores. Los dispositivos que funcionan con este principio incluyen las baterías alfa, beta, gamma y neutronvoltaicas, dependiendo del tipo de radiación involucrada.

Pero, uno de los mayores avances en esta tecnología ha sido el desarrollo de baterías que aprovechan los residuos nucleares, específicamente mediante la utilización de cristales centelleadores (materiales que emiten luz visible cuando se exponen a la radiación) que convierten la radiación gamma de materiales como el cesio-137 o el cobalto-60 en electricidad.
Este enfoque es completamente diferente al de las baterías nucleares convencionales, que requieren materiales radiactivos sólidos. Al capturar la radiación de los residuos, estos nuevos dispositivos permiten la generación de energía sin la necesidad de manipular materiales radiactivos directamente.
En un estudio reciente realizado por la Universidad Estatal de Ohio, se desarrolló un prototipo de batería fotovoltaica nuclear que capturó la radiación de los residuos nucleares para producir energía.
El dispositivo, que es apenas del tamaño de un cubo de cuatro centímetros, demostró que la conversión de energía de los residuos nucleares es posible, produciendo hasta 1,5 microvatios de potencia en condiciones específicas.
Aunque la potencia generada no es suficiente para aplicaciones de gran escala, sí es adecuada para alimentar sensores pequeños en entornos de alta radiación.
Una de las ventajas clave de este tipo de batería es su capacidad de operar durante largos períodos sin necesidad de mantenimiento, lo que la hace ideal para su uso en entornos extremos como el espacio o los fondos oceánicos. Y que no requiere material radiactivo en su interior, lo que lo hace más seguro y menos costoso en comparación con las baterías nucleares tradicionales.
Innovaciones en energía nuclear para la exploración espacial y sensores avanzados
Aunque las primeras pruebas de baterías nucleares datan de la década de 1950, su evolución ha sido lenta. Los primeros experimentos, que utilizaban estroncio-90, generaban solo 0,8 microvatios, con una eficiencia de conversión de apenas el 0,4%. Desde entonces, los avances han sido continuos, aunque modestos.
Actualmente, las baterías nucleares más eficientes alcanzan entre un 1% y un 3% de eficiencia. Sin embargo, los nuevos avances han dado lugar a baterías más potentes, como las alfa voltaicas basadas en nitruro de galio, que alcanzan una eficiencia de hasta el 4,51%.
En este sentido, los científicos están explorando diversas formas de optimizar los cristales centelleadores y mejorar la conversión de energía.
A pesar de estos desafíos, las baterías nucleares continúan siendo una tecnología prometedora. Con la mejora en los materiales y las técnicas de conversión de energía, se espera que estas baterías jueguen un papel cada vez más importante en sectores como la exploración espacial, la investigación médica y la gestión de residuos nucleares.