Finlandia enciende la batería de arena más grande del mundo: un gigantesco silo lleno de 2.000 toneladas de piedra de jabón triturada

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Un pueblo de Finlandia inaugura la mayor batería de arena del mundo, capaz de almacenar calor con roca triturada y alimentar con energía limpia la calefacción urbana.

En un pequeño pueblo finlandés llamado Pornainen, ha entrado en funcionamiento una innovación energética sorprendente, la batería de arena más grande del mundo. 

Aunque pueda parecer una solución poco sofisticada comparada con las baterías de iones de litio, este sistema térmico basado en arena promete cambiar el panorama del almacenamiento energético

La idea es tan simple como brillante, calentar roca triturada, en este caso esteatita, usando electricidad renovable y utilizar el calor almacenado más adelante para calefacción.

Una batería térmica que desafía las normas

La esteatita es una piedra muy abundante, barata y fácil de triturar. De hecho, la que se usa en esta batería era considerada un residuo sin valor por una fábrica de chimeneas local. Ahora, esas 2.000 toneladas de roca están almacenadas en un silo aislado de 15 metros de diámetro que puede guardar hasta 1.000 megavatios-hora de calor

Eso es suficiente para cubrir toda una semana de calefacción en invierno para Pornainen, que como otras ciudades del norte de Europa, depende de un sistema centralizado para calentar viviendas y edificios.

El funcionamiento es sencillo, cuando hay exceso de energía eléctrica barata, por ejemplo, durante la noche o cuando hay mucha producción eólica o solar, se utiliza para calentar la arena

Este calor puede mantenerse durante días o incluso semanas con pérdidas mínimas, apenas entre un 10 y un 15% se disipa. Cuando se necesita, el sistema libera el calor a través del agua caliente de la red de calefacción urbana, reduciendo así la dependencia del petróleo y de otras fuentes más contaminantes.

Según Techcrunch, Polar Night Energy, la empresa finlandesa detrás del proyecto, calcula que esta batería térmica reducirá en un 60% el uso de astillas de madera en el sistema de calefacción de la ciudad. 

Y aunque aún no se usa para generar electricidad directamente, lo que implica una pérdida de eficiencia, el potencial está ahí para aprovechar también ese calor en centrales térmicas adaptadas.

Las baterías térmicas como esta están despertando cada vez más interés a medida que las energías renovables ganan terreno. Son más baratas que las baterías químicas convencionales y mucho más sostenibles. Además, el bajo coste de sus materiales, arena, roca o incluso ladrillos comunes, las hace ideales para sistemas de almacenamiento a gran escala. 

Un prototipo anterior de Polar Night costaba unos 25 dólares por kilovatio-hora, frente a los más de 100 de una batería de litio, y la nueva versión podría ser aún más barata.

La batería de arena de Pornainen funciona con electricidad de la red nacional, que en Finlandia es una de las más limpias y económicas de Europa. Gracias a la combinación de energía eólica, solar y nuclear, más del 70% de su mix energético es libre de emisiones. 

Esto permite que el sistema aproveche la electricidad en las horas valle, cuando es más barata, y devuelva calor útil en momentos de demanda alta, todo con un impacto mínimo sobre el medio ambiente.

Mientras tanto, otras empresas en todo el mundo también exploran el almacenamiento térmico como solución escalable. Desde ladrillos que soportan 2000 °C hasta sales comunes como el cloruro de sodio, la carrera por encontrar alternativas baratas y limpias al litio ya está en marcha. 

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