¿El futuro de la Tierra? El telescopio James Webb de la NASA detecta un exoplaneta asándose por su "sol"

El Jupiter Caliente del universo
El Jupiter Caliente del universoMontaje/NASA

Un "Júpiter caliente" es detectado por el telescopio James Webb de la NASA y es similar a lo que podría pasarle a la Tierra dentro de miles de millones de años.

El telescopio espacial James Webb es uno de los grandes inventos de la NASA que han revelado muchos detalles del universo. Varias imágenes relevantes han salido de aquí y seguirá siendo así por mucho tiempo. 

Cada observación aporta pistas sobre cómo se forman los sistemas planetarios, cómo evolucionan y qué condiciones pueden sostener o destruir mundos enteros

Aunque hay muchas cosas que llaman la atención de cualquiera, hay que hacer énfasis en los famosos Júpiter calientes, exoplanetas sometidos a cambios bruscos de radiación y temperaturas.

Un claro ejemplo de ello es el HD 80606 b, un mundo que se acerca tanto a su estrella que sufre un calentamiento radical en cuestión de horas y es lo más parecido a un "apocalipsis" de la Tierra que se puede imaginar.

El James Webb capta cómo este exoplaneta se "asa" a temperaturas infernales

La superficie de HD 80606 b
La superficie de HD 80606 bNASA

Si has seguido de cerca este tipo de investigaciones, entonces sabes que hay un montón de exoplanetas que son impresionantes, como la “Súper Tierra” donde se puede tener una vida similar a la humana o el planeta "fantasma" que ha aparecido de la nada.

Pues bien, el exoplaneta HD 80606 b no es cualquier cosa porque se trata de un gigante gaseoso con una masa aproximadamente cuatro veces superior a la de Júpiter.

Estas características lo posicionan como uno de los mundos más imponentes dentro de los detectados fuera del sistema, pero no es lo único por lo que llama la atención.

“Los Júpiter calientes ya son algunos de los exoplanetas más extremos, pero HD 80606 b es uno de los más extremos incluso dentro de ese grupo”, menciona Tiffany Kataria, investigadora principal del estudio en el Laboratorio de Propulsión a Chorro.

La NASA ha confirmado desde su página oficial que lo que realmente lo hace único es su órbita extremadamente elíptica, que lo lleva a acercarse de forma drástica a su estrella, la cual es similar al Sol, cada 111 días.

Este acercamiento se conoce como "periastro" y es un proceso en el que el planeta afectado experimenta un incremento elevado de temperatura. En el caso del HD 80606 b, puede llegar a unos 600 grados Celsius en cuestión de horas.

Es sorprendentemente rápido para estándares cósmicos porque la atmósfera cambia repentinamente y sufre transformaciones químicas intensas en tiempo real.

Lo que este “planeta asado” enseña sobre la evolución planetaria

El "planeta asado" ha servido para entender la composición de la atmósfera mientras se acerca a su estrella. El Webb se encarga de usar herramientas como la espectroscopía infrarroja para detectar la luz en distintas longitudes de onda.

De este modo, se han detectado moléculas como metano o dióxido de carbono. Toda la información obtenida ha servido para reconstruir la química del planeta y un modelo que se asemeje a lo que probablemente está sucediendo en esta parte del universo.

Laura C. Mayorga, coinvestigadora del estudio, destaca que observar este tipo de órbita es un paso crucial para que se puedan reinterpretar los resultados ante otros exoplanetas.

“Observar un planeta como HD 80606 b resulta muy eficiente, ya que su órbita inusual —con las consiguientes variaciones de temperatura y composición química— nos permite recopilar datos en condiciones cambiantes en cuestión de horas, y aplicar esos hallazgos a otros Júpiter calientes o a exoplanetas más convencionales”.

Este descubrimiento también conecta con una pregunta más grande: ¿qué determina que un planeta sea estable o habitable? Aunque HD 80606 b no tiene condiciones para albergar vida, su comportamiento demuestra cómo la energía de una estrella puede alterar completamente la atmósfera.

De aquí se obtienen cambios en nubes, vientos y composición química, suficientes datos como para tener un mayor contexto del futuro de sistemas planetarios, incluyendo el nuestro.

Este Júpiter caliente suma a la investigación y su destino final podría ayudar a que se entienda un poco más sobre el final de la Tierra dentro de miles de millones de años.