El telescopio espacial James Webb encuentra evidencias de algo que hasta ahora solo existía en la mente de los astrónomos: estrellas con agujeros negros

Puntos rojos detectados por el James Webb de la NASA
Puntos rojos detectados por el James Webb de la NASAMontaje/NASA

¡Más agujeros negros de lo que imaginas! La NASA confirma una teoría que llevaba años siendo investigada y todo es gracias a las imágenes del JAmes Webb y Hubble.

Las imágenes del universo compartidas por la NASA impresionan cada vez más. No hace mucho, la organización descubrió uno de los planetas más extraños y la mejor foto de la Galaxia del Sombrero, pero ahora se ha confirmado algo que llevaba años oculto.

Ahora, el James Webb potenciado por los datos del Hubble ha logrado captar con detalles un "pequeño punto rojo" en el espacio que comprueba la "teoría de las cuasiestrellas".

Hasta hace unos años solo se especulaba esto de los agujeros negros en estrellas, pero finalmente se sabe que es verdad este peculiar funcionamiento en el cosmos que definitivamente es clave para el estudio de otras galaxias.

Un descubrimiento que redefine los “pequeños puntos rojos” del universo temprano

Evidencia de agujero negro en James Webb
Evidencia de agujero negro en James WebbNASA

En 2006, la idea de una "estrella con un agujero negro dentro" fue algo que se planteó por los astrofísicos Mitchell Begelman, Elena Rossi y Martin Rees, ya que se estaba investigando sobre la formación de estos entes en el espacio que devoran todo a su paso. 

Sin embargo, era una teoría que servía para explicar la posible forma en la que se pudieron formar agujeros negros supermasivos a alta velocidad, cosa a la que se llamó "cuasiestrella (quasi-star)".

En 2022, se detectaron por primera vez unos "pequeños puntos rojos" de los que no se tenía tanta información y tampoco correspondían a los modelos de formación galáctica planteados hasta la fecha. 

Tres años más tarde, un equipo de astrónomos de la Universidad de Penn State y el Instituto Max Planck obtuvo los datos del modelo entre 2025 y 2026 para proponer que estos puntos no eran otras galaxias, sino "atmósferas de estrellas de agujero negro".

Todo lo mencionado era una teoría, hasta ahora. Según la NASA, con las estadísticas de GLIMPSE-17775 otorgadas por el grupo de la Universidad de Texas en Austin, el espectro adquirido presenta por primera vez todas las piezas para validar el modelo. El autor principal del trabajo, Vasily Kokorev, confirma que es la respuesta definitiva.

“Parte de la comunidad científica está convergiendo en una única explicación… pero ninguno de los puntos rojos anteriores presentaba todas las pruebas en el mismo lugar”.

El universo primitivo se posiciona unos 600 millones de años después del Big Bang y aquí aparecen los conocidos "pequeños puntos rojos" que se han mostrado lejanos, débiles y enigmáticos.

Gracias a este proceso, se ha completado el "puzzle" porque lo que ha hecho la tecnología actual es analizar más de 40 líneas espectrales detectadas para dar con la manifestación de un agujero negro supermasivo creciendo rápidamente dentro de una envoltura densa de gas.

Prácticamente, el entorno en el que se está desarrollando el ente es como un "capullo" que hace que la luz emitida sea distinta a lo tradicional.

Por esto es que el James Webb lo percibe con características únicas. A pesar de que observó el objeto durante 30 horas, el efecto de lente gravitacional de un cúmulo de galaxias amplificó la luz, equivaliendo a 80 horas de exposición. 

Esto fue clave para poder ver la exergía extrema oculta. Aquí se utilizaron los programas Frontier Fields y BUFFALO del telescopio Hubble para potenciar las funciones. Así, se descarta la idea inicial de que estos objetos "rompían la cosmología" con masas imposibles.

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