Omar Yaghi, premio Nobel, reimagina la materia con una máquina capaz de recolectar agua del aire seco

Omar Yaghi, premio Nobel, reimagina la materia con una máquina capaz de recolectar agua del aire seco
Omar Yaghi.Imagen generada con IA.

Gracias a este invento, muchos lugares azotados por la pobreza o las catástrofes climáticas podrían lograr agua potable de manera más sencilla y económica.

Que la escasez de agua es un problema para buena parte del mundo no es ningún secreto a estas alturas. La solución, según Omar Yaghi, ganador del premio Nobel, podría estar en el aire. Es decir, en capturar agua directamente de él. Si la idea dejara de ser teoría para convertirse en práctica, esto podría solucionar muchos de los problemas de los lugares más secos del planeta. 

Ese es al menos el objetivo de la máquina que el propio Yaghi ha llevado a cabo. ¿Te viene a la cabeza el típico deshumificador que mucha gente tiene en casa para que no le chorreen las ventanas en invierno? Es un acercamiento, pero en realidad aquí se estaría hablando de aire seco. Para ello, el científico ha decidido emplear materiales diseñados se nivel molecular.

Omar Yaghi, o cómo conseguir agua (casi) de la nada

Si a nadie se le ha ocurrido antes recolectar agua del aire seco es porque, principalmente, no resulta una tarea sencilla. Solo está al alcance de alguien como Omar Yaghi, ganador del premio Nobel. Es más, la clave de esta innovación reside en los llamados marcos metal-orgánicos, una familia de materiales que él mismo ayudó a desarrollar y perfeccionar.

Estos compuestos poseen una estructura cristalina altamente porosa, con una superficie interna gigantesca si se tiene en cuenta la relación con su tamaño. Pero lo realmente importante es que esa arquitectura permite atrapar moléculas específicas -en este caso, vapor de agua- incluso cuando están presentes en concentraciones mínimas. Vamos, en lugares prácticamente secos.

En esencia, los MOF (se denominan así dentro de la comunidad científica por sus siglas en inglés) funcionan como lo que vendrían siendo esponjas moleculares. Durante el transcurso de la noche, cuando la temperatura desciende ligeramente y el aire retiene algo más de humedad, el material captura las moléculas de agua presentes en la atmósfera.

Posteriormente, mediante un leve calentamiento -que puede provenir de energía solar o del propio calor ambiental- el sistema libera el agua retenida en forma líquida, lista para ser recogida y filtrada. Además, la máquina desarrollada a partir de esta tecnología adopta un formato modular, comparable al de un contenedor compacto. O lo que es lo mismo, que sería fácil de transportar a cualquier parte.

Un invento con un gran impacto humanitario

Todas estas características del invento de Omar Yaghi son fundamentales. Principalmente porque hay muchos lugares en el mundo (2 mil millones de personas carecen de acceso fácil a agua potable, que se dice pronto) que no se pueden permitir el depender de presas y plantas desalinizadoras. Más que nada, porque son comunidades sin dinero ni recursos para ello.

Este sistema, en cambio, podría instalarse de manera mucho más sencilla en todas partes, incluidos sitios aislados, campamentos de refugiados o regiones afectadas por algún tipo de catástrofe. Las posibilidades son enormes y, lo que es mejor aún, estarían disponibles para cualquiera.

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