¿Puede el color de la ropa revelar tu nivel de inteligencia? Esto dice la ciencia

De un tiempo a esta parte, son muchos los estudios que han intentado descifrar la relación entre la forma de vestir, el color de la ropa y el nivel de inteligencia, además de la personalidad.

Cada persona tiene un estilo personal a la hora de vestir. Por no hablar, claro, de las propias modas, que aunque de un tiempo a esta parte se han difuminado en gran medida (¿quién no recuerda los pantalones de campana o las hombreras), también determinan mucho la apariencia. Sin embargo, hay quienes ven en la ropa que se utiliza, y en particular en los colores, algo más.

Tanto es así, que incluso los propios científicos, por medio de diversos estudios, no han dudado en profundizar sobre el tema. 

¿Y si realmente elegir el tono de una camisa o unos zapatos tuviese una explicación psicológica más importante de lo que en ocasiones se piensa? Eso es, al menos hasta cierto punto, lo que parecen dar por hecho diversas investigaciones al respecto. 

¿Puede la forma de vestir aportar información sobre el nivel de inteligencia?

Según estudios, un buen ejemplo de lo comentado anteriormente sería el color negro. Históricamente, se ha visto vinculado con el poder, la seriedad y la sofisticación. Estos atributos, que podrían transmitir rasgos de carácter como autoridad y control, también tienden a asociarse, siempre según los expertos, con personas inteligentes y con tendencia hacia el liderazgo. 

Algo similar también podría suceder con el azul. En psicología, se asocia frecuentemente con la confianza, la calma y la estabilidad, características importantes, por ejemplo, en entornos profesionales. Las personas que visten de azul a menudo son percibidas como seguras y competentes, lo que hasta cierto punto también podría reforzar la idea de inteligencia.

La importancia de la llamada “Enclothed Cognition”

Es también interesante indagar en cómo la forma de vestir no solo influye en la forma en la que los demás te ven (una de sus principales razones de ser), sino como también puede afectar, o de hecho lo hace, en el comportamiento propio. Sin ir más lejos, los especialistas sugieren que vestir colores más sobrios y formales puede hacer que una persona potencie sus capacidades cognitivas.

Pese a todo, las investigaciones (que a veces tienden a contradecirse entre ellas, para qué negarlo), tienen siempre muy presente el entorno. En ambientes académicos o laborales, los colores formales suelen ser más valorados por su capacidad para comunicar competencia, mientras que en contextos creativos, los colores brillantes o más llamativos representan innovación y creatividad.

En realidad, no es fácil determinar hasta qué punto tener preferencia por un color de ropa es sinónimo de tener más o menos inteligencia. Hay que partir de la base de que ya simplemente medir esta no es tampoco una tarea sencilla (una persona puede tener mucha memoria y apenas ingenio, por ejemplo). Pero el mero hecho de que sea materia de estudio, es significativo.

Si bien los estudios sugieren que la ropa formal y los colores sobrios como el negro, gris y azul son opciones que mejoran la percepción de inteligencia, la elección de colores debe interpretarse siempre dentro de un contexto, y complementarse con otros aspectos asociados con el comportamiento y la personalidad. Hay bastante de aquello de “dime cómo vistes, y te diré cómo piensas”.

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