Sanjay Bhojraj, cardiólogo: "Las 5 cosas que nunca hago antes de las 9 de la mañana, después de 20 años tratando infartos"

La mañana es la franja horaria de mayor riesgo para el corazón. Los infartos y las muertes cardíacas súbitas se concentran en este periodo. Puedes evitarlo con estos hábitos.
La salud del corazón se construye a partir de pequeños hábitos diarios: qué se bebe al despertar, qué se desayuna, cómo se gestiona el estrés y cómo se prepara el cuerpo para afrontar la jornada.
Por la mañana, el organismo pasa del reposo de la noche a la actividad del día a día y, en esa transición, aumentan los niveles de alerta, se activa el sistema nervioso, puede subir el cortisol y la presión arterial tiende a elevarse.
Cabe señalar que no es una alarma en sí misma, sino una respuesta natural del cuerpo para ponerse en marcha. Pero el problema aparece cuando esa activación se combina cada día con azúcar, ultraprocesados, exceso de cafeína, deshidratación, etc.
Para el corazón, no es lo mismo arrancar con una base estable que hacerlo con picos de glucosa, estimulantes y prisas. Por eso Sanjay Bhojraj, cardiólogo con más de 20 años tratando infartos, evita una serie de hábitos antes de las 9 de la mañana.
Es importante mencionar que sus rutinas no las plantea como una fórmula milagrosa para mejorar la salud al instante, sino como una forma sencilla de reducir carga metabólica y cardiovascular al inicio del día.
La mañana también cuenta para el corazón
De acuerdo con el experto, el corazón trabaja sin descanso, pero no siempre lo hace bajo las mismas condiciones. Al despertar, el cuerpo empieza a movilizar energía, aumenta la actividad hormonal y se prepara para responder a las demandas de la jornada.
En este contexto, ciertos hábitos pueden hacer que el sistema cardiovascular empiece el día con más presión de la necesaria, que al final puede afectar al organismo y empeorar la salud de las personas.
Por ello, la idea de Sanjay Bhojraj no es que un alimento concreto o una mala mañana provoquen por sí solos un infarto, sino que el punto más importante de todo es el patrón que se sigue día a día.
Si cada día se combinan bebidas azucaradas, desayunos pobres en nutrientes, carnes procesadas, estimulantes, así como estrés, al final el organismo recibe una carga repetida que no favorece la salud cardiovascular a largo plazo.
Las 5 cosas que debes evitar antes de las 9 de la mañana

1. Bebidas de café azucaradas: El problema no es necesariamente el café, sino las versiones con azúcar, siropes, nata o ingredientes añadidos. Estas bebidas pueden provocar subidas rápidas de glucosa e insulina, aportar muchas calorías y generar una energía breve que después se transforma en bajón.
2. Bollería: Muffins, cruasanes y piezas dulces similares suelen combinar harinas refinadas, azúcar, grasas poco saludables y poca fibra o proteína. Eso las convierte en opciones poco saciantes, capaces de elevar rápido la glucosa sin aportar una base nutricional sólida. Tomarlas de forma puntual no es lo mismo que convertirlas en el desayuno habitual.
3. Carnes procesadas por la mañana: Bacon, salchichas, jamón procesado y productos parecidos pueden concentrar sodio, grasas saturadas y conservantes. En una dieta repetida, este tipo de alimentos no ayuda a controlar la presión arterial ni a mantener un patrón protector para el corazón.
4. Bebidas energéticas: Son una de las opciones que más conviene vigilar porque pueden mezclar cafeína, azúcar y otros estimulantes. Esa combinación puede elevar la frecuencia cardíaca, aumentar la presión arterial o favorecer palpitaciones en personas sensibles. Antes de las 9 de la mañana, cuando el cuerpo ya se está activando de manera natural, añadir más estímulo puede ser contraproducente.
5. Saltarse el desayuno mientras se empieza el día con café y estrés: Bhojraj no señala el ayuno como un problema universal, sino el patrón de levantarse, tomar solo cafeína, no hidratarse y estrés. Esa mezcla puede hacer que la mañana arranque con más carga de la necesaria.
Qué hacer para empezar mejor el día
Una mañana más saludable para el corazón no necesita una rutina perfecta, ya que puede empezar con algo tan simple como beber agua antes del café, especialmente después de varias horas de sueño. La hidratación ayuda a reponer líquidos y evita que el primer estímulo del día sea únicamente la cafeína.
Después, la clave está en priorizar alimentos con proteína y fibra. Por ejemplo, huevos con fruta, yogur griego, avena con chía o queso con frutos rojos y nueces son ejemplos de desayunos más saciantes y estables. Son alternativas que ayudan a mantener mejor la energía y reducen los antojos de media mañana.
También importa caminar unos minutos, estirar, respirar con calma o retrasar la revisión compulsiva de correos que puede reducir la sensación de estrés. El corazón no responde solo a la comida: también acusa la falta de sueño, la tensión constante, el sedentarismo y una rutina que no deja espacio para recuperarse.
Los riesgos de ignorar estos hábitos
El riesgo no está en tomar un cruasán un día o pedir un café dulce de vez en cuando, sino que el problema aparece cuando estos hábitos se repiten durante años y se combinan con otros factores como hipertensión, colesterol alto, diabetes, tabaquismo, sedentarismo o antecedentes familiares.
Una mañana basada en azúcar, ultraprocesados y estimulantes puede favorecer un peor control de la glucosa, aumento de peso, más presión arterial, inflamación y un perfil metabólico menos saludable. A largo plazo, ese terreno puede aumentar la carga sobre el sistema cardiovascular.
Por eso, las recomendaciones de Sanjay Bhojraj deben entenderse como prevención, no como diagnóstico. Quien tenga dolor en el pecho, falta de aire, palpitaciones frecuentes o factores de riesgo debe consultar con un profesional sanitario. Y es que los hábitos ayudan, pero no sustituyen una valoración médica.
Cuidar el corazón no empieza solo cuando aparece un problema, sino que empieza en la repetición de gestos diarios que reducen la presión al organismo. Antes de las 9 de la mañana no hace falta hacerlo todo perfecto, pero sí evitar que el cuerpo arranque cada día con azúcar, estimulantes, alimentos pobres y estrés acumulado.
No cabe duda de que en un escenario en el que los factores de riesgo se acumulan con el paso del tiempo, empezar el día a favor del corazón puede ser una de las pocas cosas que dependen realmente de nosotros.

