Tecnología para nuestros mayores, la receta para la eterna juventud: "Tienen menores tasas de deterioro cognitivo"

Imagen generada con IA

Un estudio reciente contradice la creencia de que el uso del móvil causa deterioro cognitivo en adultos mayores. Al parecer, lo que se pensaba no era del todo correcto.

Durante años se ha dicho que los móviles, los ordenadores y las pantallas podían ser perjudiciales para las personas mayores. Se les ha acusado de provocar aislamiento, sedentarismo o incluso pérdida de memoria. Pero la ciencia ha empezado a contar otra historia

Un nuevo análisis ha descubierto que quienes usan tecnología de forma habitual después de los 50 años presentan un menor riesgo de deterioro cognitivo. En lugar de convertirse en un problema, el smartphone o el portátil pueden ser aliados para mantener el cerebro activo durante más tiempo.

La conclusión llega tras revisar los datos de más de 400.000 adultos mayores de diferentes partes del mundo. Y los resultados han arrojado que el uso regular de herramientas como el smartphone, el correo electrónico o la navegación por internet está relacionado con un mejor funcionamiento mental. 

De esta forma, los dispositivos tecnológicos, antes señalados como perjudiciales para los adultos mayores, ahora parecen desempeñar un papel mucho más positivo para un envejecimiento saludable. Eso sí, siempre que su uso sea adecuado y sin excesos.

El estudio publicado en Nature Human Behaviour forma parte de un metaanálisis que ha recopilado los resultados de 57 estudios previos sobre el uso digital en mayores. 

En total, se analizaron los casos de más de 411.000 personas con una edad media de 69 años, evaluando tanto sus hábitos tecnológicos como sus capacidades cognitivas.

Aunque los investigadores no pueden afirmar que haya una relación directa de causa-efecto, sí se observa una asociación constante y sólida: cuanto más integrado está el uso de la tecnología en la vida diaria, menor es el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo

Ya sea a través del móvil, del ordenador o de conexiones a internet, quienes mantienen estos hábitos presentan mejores resultados en pruebas de memoria, atención o razonamiento, lo cual es impresionante. 

¿Por qué el uso de tecnología podría beneficiar al cerebro?

Los investigadores proponen tres factores que explicarían este fenómeno, conocidos como las "tres C": complejidad, conexión y compensación. En primer lugar, usar tecnología implica un nivel de complejidad que estimula funciones mentales: navegar, escribir, buscar información o aprender a usar una aplicación requieren atención, planificación y toma de decisiones.

En segundo lugar, está la conexión social. Herramientas como WhatsApp, Zoom o las redes sociales permiten a muchos mayores mantener contacto con sus familias, amigos o actividades comunitarias, algo que se sabe esencial para evitar el aislamiento y la soledad, factores de riesgo en la pérdida de capacidades mentales

Por último, la compensación: muchas personas mayores utilizan recordatorios, apps de medicación, calendarios digitales o sistemas de navegación para suplir pequeñas dificultades del día a día. Esto no solo mejora su autonomía, sino que reduce la frustración asociada al envejecimiento cognitivo.

Adiós a los mitos: la tecnología no deteriora, si se usa bien

Durante años, el discurso ha sido el del miedo: que las pantallas "atrofian" el cerebro, que reducen la capacidad de concentración o que fomentan el olvido. Este nuevo análisis pone en entredicho esas afirmaciones, demostrando que el impacto de la tecnología depende del uso que se le dé.

No es lo mismo pasar horas delante de la televisión sin interacción que utilizar el móvil para conversar, leer noticias o participar en una videollamada. El uso pasivo, sedentario y sin estímulo mental sigue siendo negativo, pero el uso activo, participativo y orientado a objetivos puede tener efectos protectores sobre la mente.

Estos resultados no significan que cualquier móvil o aplicación sea adecuada. El verdadero reto es adaptar la tecnología a las personas mayores, y no al contrario. Para lograrlo, se necesitan interfaces más sencillas, textos más grandes, indicaciones claras y, sobre todo, una formación digital accesible y pensada para sus necesidades.

También es fundamental superar las barreras culturales, donde muchas personas mayores aún se sienten intimidadas por la tecnología o asumen que ya es tarde para aprender. El papel de la familia, los centros sociales y las administraciones públicas es clave para acompañar este proceso.

Cabe señalar que la tecnología, bien entendida y bien utilizada, no es un riesgo, sino una oportunidad para envejecer con mayor autonomía y salud mental. Eso sí, no sustituye al contacto humano, ni a los hábitos saludables, pero puede ser una aliada poderosa para tus abuelos.

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