"Tu cerebro se está atrofiando": Antonio Damasio, el neurocientífico que explica por qué la felicidad es "analógica"

El prestigioso neurocientífico habla sobre la felicidad y advierte del riesgo de "externalizar" nuestra mente a los algoritmos y revela que la clave del bienestar no es digital, sino una conexión biológica profunda.
En un mundo cada vez más dominado por el procesamiento de datos y la automatización, el neurocientífico Antonio Damasio lanza una advertencia crítica para el sector tecnológico: la verdadera felicidad es incompatible con una vida delegada totalmente a la tecnología.
Según Damasio, el auge de la inteligencia artificial y la dependencia de los dispositivos digitales están provocando un fenómeno de "externalización" cognitiva que no solo amenaza con atrofiar nuestras capacidades, sino que nos aleja de la esencia biológica de los sentimientos.
El peligro del "farming out" tecnológico
El afamado neurocientíficio Antonio Damasio introduce un concepto fundamental para entender nuestra relación actual con los dispositivos: el farming out o la externalización de tareas vitales.
El científico sostiene que confiar en que la tecnología resuelva cada aspecto de nuestra existencia es un camino peligroso.
"No podemos tan solo esperar que la inteligencia artificial invente las soluciones, resuelva los problemas y viva nuestras vidas, este no es el camino", afirma, señalando que esta delegación podría traducirse en cambios anatómicos y una reducción de nuestras capacidades para crear ciencia, arte o soluciones propias.
El riesgo es, en palabras de Damasio, un empobrecimiento real: "Si pasamos demasiado tiempo con los dispositivos y si confiamos en ellos para crear los objetos de nuestra vida... nuestra propia inteligencia se va a ver perjudicada".
La tecnología, aunque útil como complemento, no debe sustituir el ejercicio de la inteligencia natural que ha producido las maravillas de la modernidad.
Por qué la IA nunca será consciente de lo que sucede
Desde una perspectiva técnica, Damasio explica que existe una barrera infranqueable entre el silicio y la biología. Mientras que las representaciones del mundo exterior que crea el cerebro funcionan de forma digital, los sentimientos —el motor de nuestra felicidad o infelicidad— operan de manera analógica en el tronco encefálico.
Esta distinción es la que impide que una máquina pueda replicar la experiencia humana.
"La inteligencia artificial de momento es un sistema individualista", explica Damasio, subrayando que las máquinas carecen de la "preocupación por los otros" o de la aspiración al placer y la huida del dolor que define a los seres vivos.
La IA puede imitar la memoria o el cálculo, pero no comparte el entorno social ni la vulnerabilidad biológica que nos hace humanos.
La felicidad: Un vínculo que la tecnología no puede programar
Para el experto, el uso más elevado de la inteligencia no es la optimización de procesos, sino la comprensión de nuestra propia naturaleza.
La tecnología debe servir a nuestras necesidades, pero nunca someternos. En última instancia, Damasio desmitifica la idea de que el progreso técnico por sí solo pueda conducir a una vida plena.
La conclusión del neurocientífico es una llamada a recuperar lo esencial frente al ruido digital: "Lo más inteligente que se puede hacer en la vida para mí sería... tener la posibilidad de entender cómo somos".
Y en ese entendimiento, la tecnología queda en un segundo plano frente al afecto real, pues como sentencia Damasio: "Creo que tan solo podemos ser felices si alguien nos quiere".

Ivan Muñoz
Responsable de audiencias
ván Muñoz, responsable de audiencias, se encarga de la gestión de los equipos de redacción, estrategia editorial y SEO de Computer Hoy.
