Un satélite de Starlink explota y genera docenas de fragmentos despedidos a gran velocidad: "Los tripulantes de la ISS no corren peligro"

Que un satélite explote supone un gran peligro, porque sus fragmentos podrían generar colisiones en cadena. Starlink está en el punto de mira.
Hay más de 14.000 satélites orbitando la Tierra, y más de 9.000 son de Starlink. La órbita baja comienza a estar superpoblada, y la explosión de un satélite o un choque entre dos de ellos, podría provocar una reacción en cadena, con los fragmentos saliendo despedidos en direcciones aleatorias. En las últimas semanas, lo primero ya ha ocurrido, y lo segundo ha estado a punto de ocurrir.
SpaceX ha confirmado que uno de sus satélites ha explotado, desprendiendo al menos 10 fragmentos que vuelan aleatoriamente a miles de kilómetros por hora. “No hay peligro para la Estación Espacial Internacional”, ha dicho.
Hace unos días, un satélite chino pasó a solo 200 metros de otro de Starlink, lo que desveló un hecho preocupante: las compañías de satélites no se avisan unas a otras ni se coordinan, cuando hay lanzamientos.
Por qué ha explotado el satélite de Starlink
En el comunicado en X que puedes ver más arriba, SpaceX explica lo que ha pasado. Resulta divertido comprobar los sinónimos que usan para evitar palabras tabú, como “explosión”, “destrucción” o “peligro”.
“El 17 de diciembre, Starlink experimentó una anomalía en el satélite 35956, lo que provocó la pérdida de comunicación a 418 Km (de altura). La anomalía provocó la ventilación del tanque de propulsión, una rápida disminución del semieje mayor de unos 4 km y la liberación de un pequeño número de objetos rastreables de baja velocidad relativa”.
“Anomalía” quiere decir explosión, “pérdida de comunicación” significa destrucción, y “liberación de un pequeño número de objetos rastreables”, indica que la explosión lanzó al espacio partes del satélite en direcciones aleatorias.
“El satélite está prácticamente intacto, girando, y volverá a entrar en la atmósfera terrestre y desaparecerá por completo en cuestión de semanas. Su trayectoria actual lo situará por debajo de la Estación Espacial Internacional, lo que no supone ningún riesgo para el laboratorio en órbita ni para su tripulación”.
La compañía de tracking espacial LeoLabs explica que el incidente se debió a “una fuente energética interna” (una explosión), no a una colisión.
También asegura que “la Red Global de Radares de LeoLabs detectó inmediatamente decenas de objetos en las proximidades del satélite tras el evento. Es posible que se hayan producido fragmentos adicionales; el análisis está en curso”.
Ahora solo queda esperar a que esos fragmentos no se dirijan hacia otro satélite, iniciando la temida reacción en cadena. Según LeoLabs, debido a su bajo peso irán cayendo a la Tierra en las próximas semanas, al igual que el satélite. Se desintegrarán en la atmósfera.
