Adiós a las casas inteligentes: los compradores ahora buscan casas "tontas" sin sensores ni altavoces espía

El rechazo a las Smart Home es un aviso para la IA, ya que la fatiga digital y la falta de privacidad, pueden ponerse en su contra. Vuelve lo analógico.
Varias inmobiliarias de Estados Unidos han comprobado que el número de compradores que rechazan las casas inteligentes ha aumentado en los últimos meses, en favor de las casas totalmente analógicas.
Es un aviso para la inteligencia artificial, que aspira a controlar todos los aspectos de nuestra vida, sin pararse a pensar si estamos dispuestos a aceptarlo.
Beth McGroarty, vicepresidenta de investigación del Global Wellness Institute, asegura en TechSpot que los propietarios de viviendas dan la espalda a “las instalaciones al estilo de la NASA” y piden interruptores de la luz manuales, diales y controles mecánicos.
El regreso de las casas analógicas
Esta experta ve una tendencia que ha llamado “bienestar analógico”, centrada en crear espacios vitales más tranquilos y menos conectados.
Preguntados por el rechazo a las Smart Home, los clientes critican el aumento de precio que supone, la necesidad de actualizaciones, dispositivos incompatibles, y preocupación por la privacidad y posibles hackeos.
En el informe sobre tendencias inmobiliarias para 2026 de la empresa Zillow, se indica que la búsqueda de casas con “rincones de lectura” ha aumentado un 48% en 2025, señal de que los nuevos propietarios buscan desconectar del móvil y lo digital.
La tendencia incluso ha llegado a los profesionales. El arquitecto Yan M. Wang explica que muchos de sus clientes le han confesado que la tecnología “de fondo constante” (altavoces inteligentes y sensores) les resulta más estresante que relajante.
"Para ellos, diseñar hogares que minimicen la presencia digital se ha convertido en algo esencial para lograr una sensación de restauración", asegura.
La fatiga digital va en aumento, y esto es un aviso importante para la IA. OpenAI y compañía dan por hecho que la gente la abrazará en toda su plenitud. Pero eso implica que la IA lo sepa todo sobre ti, y te esté monitoreando constantemente.
¿Que pasará si un porcentaje de la gente se niega a aceptar la destrucción completa de su privacidad, y el que una IA controle su vida? Por no hablar de la amenaza que supone para millones de puestos de trabajo, y el rechazo que eso provoca.
Como pasó con el hogar digital, quizá al principio no, por ser una novedad, pero, ¿quién puede decir cómo verá la gente a la IA, dentro de cinco años? ¿Y si esa fatiga digital se convierte en una rebelión, en una vuelta a lo analógico, como una forma de recuperar la humanidad perdida?
