El ajuste oculto del router WiFi que nadie te cuenta y que puede multiplicar la velocidad de tu conexión inalámbrica

Mejorar la velocidad de tu conexión WiFi es tan sencillo como desactivar una opción en los ajustes de tu enrutador que, sin saberlo, podría estar limitando el rendimiento de tu red.
Muchos problemas de conexión en casa no vienen de la operadora ni del desgaste de tu dispositivo, a veces, la causa está en un ajuste interno del router que casi siempre viene activado por defecto y que limita la velocidad sin que lo sepas.
Desactivarlo es imprescindible, porque puede mejorar totalmente el rendimiento de la red de forma inmediata, incluso si ya tienes contratada fibra de alta velocidad.
Por ello, si las videollamadas se cortan, las descargas son lentas o las páginas web cargan a trompicones puede deberse a un detalle técnico que pasa desapercibido, que es la compatibilidad con los antiguos protocolos WiFi 802.11b/g.
El protocolo que frena tu conexión
El estándar WiFi 802.11b/g se diseñó cuando la mayoría de dispositivos apenas necesitaban unos pocos megabits por segundo y las interferencias eran menos problemáticas. Por eso, sus límites técnicos —velocidades máximas de hasta 54 Mbps— eran suficientes en su momento.
No obstante, el problema surge cuando este protocolo sigue activo en routers modernos. Aunque ya casi no hay aparatos que dependan de él, mantenerlo habilitado obliga a la banda de 2,4 GHz a operar bajo parámetros antiguos.
Al final, esto provoca que todos los dispositivos conectados a esa frecuencia se vean arrastrados por un rendimiento más bajo, con menor velocidad real, mayor latencia y una estabilidad reducida. A nivel técnico, es como si el router tuviera que "esperar" a que un equipo lento termine de comunicarse antes de atender al resto.
Esto no solo perjudica la navegación, sino también videollamadas, streaming o juegos online, donde la fluidez es esencial. Por eso, al desactivar 802.11b/g y dejar solo 802.11n (WiFi 4) o superiores, el router puede gestionar la red de forma más eficiente, aprovechando mejor el ancho de banda.
Cómo desactivar 802.11b/g de tu router
- Abre un navegador y escribe la puerta de enlace del router (normalmente 192.168.1.1 o 192.168.0.1).
- Inicia sesión con el usuario y la contraseña que aparecen en la etiqueta del dispositivo (salvo que los hayas cambiado).
- Localiza la configuración de la banda de 2,4 GHz en el apartado WiFi o Wireless.
- En la sección de modos compatibles o estándares WiFi, desmarca 802.11b y 802.11g, dejando solo 802.11n o versiones posteriores.
- Guarda los cambios y reinicia el router.
Cabe mencionar que algunos modelos no permiten desactivar estos protocolos, pero en la mayoría podrás hacerlo. Solo ten en cuenta que, si tienes un equipo muy antiguo que no soporte WiFi 4 o superior, no podrá conectarse. Es algo poco habitual, ya que el estándar 802.11n existe desde 2009.
Un router mal configurado no solo afecta a la velocidad de la red, también a la cobertura. Si la señal no llega bien a todas las habitaciones, notarás cortes en videollamadas, interrupciones en el streaming o problemas para jugar en línea. Antes de gastar dinero en repetidores o un router nuevo, conviene optimizar la configuración del que ya tienes.
Este ajuste del protocolo es un buen punto de partida, pero no el único. Cambiar el canal de emisión para evitar interferencias, actualizar el firmware del router o configurar correctamente la banda de 5 GHz son pasos que también pueden marcar la diferencia.
Otros consejos para mejorar tu conexión WiFi
Además, hay otros factores que influyen directamente en la calidad de la conexión, como por ejemplo, la ubicación del router, cuanto más centrado esté en la vivienda y a una cierta altura, más uniforme será la cobertura. Colocarlo en rincones, dentro de muebles o pegado al suelo hace que las paredes y obstáculos absorban parte de la señal, reduciendo el alcance y la velocidad.
También conviene mantenerlo alejado de electrodomésticos y aparatos que emiten ondas, como microondas, televisores o teléfonos inalámbricos. Estos dispositivos pueden generar interferencias que afectan a la estabilidad de la conexión, incluso si la velocidad contratada es alta.
Si necesitas la máxima fiabilidad en equipos concretos, como un ordenador de trabajo, una consola o un televisor para streaming, conectar por cable Ethernet es siempre la opción más estable. El cable elimina problemas de saturación y pérdida de señal que sí pueden aparecer en el WiFi.
Otro punto a tener en cuenta es la cantidad de dispositivos conectados de forma simultánea. Aunque tengas un plan de alta velocidad, demasiados equipos transmitiendo datos al mismo tiempo pueden saturar la red y ralentizarla para todos.
Por último, si notas que tu red de 2,4 GHz sufre interferencias, puede que compartas el mismo canal con varios vecinos. Cambiar el canal desde la configuración del router a uno menos congestionado suele mejorar la estabilidad y reducir cortes.

