El fenómeno "popcorn brain", o como las pantallas están convirtiendo el cerebro de los jóvenes en "palomitas"

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Aunque comenzó a utilizarse allá por 2011, este término ha cobrado popularidad en los últimos tiempos, ¿qué quiere decir realmente y por qué es tan conocido?

En realidad, no es algo del todo nuevo. Ya en los años 70, 80 y 90 se decía que pasar demasiado tiempo delante de la televisión iba a freír el cerebro de los niños. La cuestión es que ahora, con la enorme oferta de contenidos digitales que existe, el tema se ha vuelto más complejo y, en opinión de algunos, preocupante. Es lo que se conoce como el fenómeno "popcorn brain". 

Ni tan siquiera este término es del todo nuevo, pero sí es cierto que de un tiempo a esta parte se escucha cada vez más en todas partes, sobre todo en redes sociales. ¿A qué se refiere exactamente? ¿Tiene alguna validez médica? Y lo que es más importante, ¿hasta qué punto el abuso en el uso del teléfono móvil, TikTok o Youtube puede perjudicar el desarrollo de los jóvenes?

¿Qué eso que llaman popcorn brain y que cada vez se escucha más? 

El pionero en acuñar el concepto de popcorn brain fue David Levy, un investigador de la Universidad de Washington, que lo empleó por primera vez allá por 2011. La cosa funcionó, porque desde entonces cada vez se utiliza con más frecuencia. No desde un punto de vista clínico como tal, sino para aquellos que alertan acerca del abuso de la tecnología en los más jóvenes.

La idea es fácil de entender. Todo el mundo ha visto alguna vez palomitas de maíz explotando una detrás de otra en una sartén o un microondas, ¿verdad? Pues aquí lo que se busca es una analogía con los pensamientos de los niños y adolescentes, que pueden saltar de una cosa a otra sin que su cerebro sea capaz de tomarse demasiado tiempo en nada, de tener paciencia. 

La culpa, según muchos expertos, está en la exposición constante a estímulos digitales veloces. Es decir, a todos los contenidos que requieren atención constante pero efímera, videos cortos, Reels, TikToks, Shorts, notificaciones, etcétera. Es algo que parece estar afectando a gente de cualquier edad, pero más aún entre los chavales. Pasar un rato largo interesado en algo parece un desafío. 

No faltan quienes aplican la psicología en ello. Internet, y en particular las redes sociales, han generado publicaciones que permiten satisfacciones muy rápidas (gratificaciones, también se dice), ya sea en forma de likes, visualizaciones, mensajes de texto y ese tipo de interacciones. Lo mismo sucede con muchas apps: se salta de una a otra… pues eso, como palomitas de maíz. 

La falta de atención, un problema en auge

No hace falta se Freud para deducir que las prácticas actuales con móviles, redes sociales y demás pueden tener unas consecuencias en aquellos que más tiempo pasan pegados a estas propuestas. La primera, una falta de atención clara para cualquier cosa que requiera un mínimo de concentración. El propio término popcorn brain hace alusión a pensamientos cada vez más dispersos. 

Aunque conviene insistir en que ningún neuropsicólogo hablará de popcorn brain como tal, muchos especialistas sí recomiendan que se limite el uso de pantallas, dispositivos, redes sociales, etcétera. Y es que desconectar se ha vuelto de un tiempo a esta parte no solo una opción, sino ya casi una necesidad. 

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